El caso de Levi Méndez-Maldonado, un joven hondureño que buscaba asilo en Estados Unidos, ha generado indignación entre defensores de inmigrantes y usuarios en redes sociales, luego de que una jueza de inmigración emitiera una orden de deportación en su contra... a pesar de que ya había fallecido.
El joven, de 19 años, murió en noviembre de 2024 en Carolina del Norte tras verse involucrado en un violento incidente armado, según reportes policiales.
Sin embargo, recientemente una jueza de inmigración en Charlotte, Carolina del Norte, emitió una resolución ordenando su deportación, al considerar que el proceso debía continuar.
De acuerdo con la abogada Becca O’Neill, durante la audiencia presentó documentos policiales que confirmaban la muerte del joven. No obstante, fiscales del Departamento de Seguridad Nacional exigieron un certificado oficial de defunción para cerrar el caso migratorio.
Ante la falta de ese documento específico, la jueza Amy Lee decidió proseguir con el proceso y ordenó la deportación argumentando que el joven “no se presentó” a la audiencia.
La decisión provocó fuertes críticas por parte de organizaciones proinmigrantes, que consideran el hecho como una muestra de fallas graves dentro del sistema migratorio estadounidense.
Estos colectivos señalan que el caso evidencia una excesiva rigidez en los procedimientos judiciales y una desconexión con la realidad de los expedientes.
Mientras tanto, el homicidio de Levi Méndez-Maldonado continúa bajo investigación por parte de las autoridades en la ciudad de Charlotte.