Des Moines, Estados Unidos.
Los habitantes de Iowa, uno de los más pequeños, deshabitados y rurales rincones de Estados Unidos, tienen su momento de gloria cada cuatro años. Por cuenta del peculiar sistema electoral estadounidense, han recibido un papel de desproporcionada importancia a la hora de escoger quién será el hombre o la mujer más poderoso de la Tierra.
Es el lugar donde arranca la carrera por la Casa Blanca y que culminará en noviembre con la elección presidencial. En Iowa tiene lugar la primera elección interna de los dos partidos Demócrata y el Republicano. Por los siguientes seis meses ambos organizarán comicios independientes en cada uno de los 50 estados.
Esos comicios elegirán delegados a las convenciones de los partidos que tienen lugar en julio, donde en últimas, se proclamarán los candidatos oficiales de los dos partidos principales a las elecciones presidenciales de noviembre próximo. Para los aspirantes republicanos y demócratas, en muy pocas partes es tan importante ganar como aquí, en esta provinciana región alejada de las grandes capitales pero que está en el foco mundial por varias horas.
Una derrota estruendosa en Iowa espanta a los donantes, lleva a la apatía de la prensa, al desánimo de los seguidores, y frecuentemente, a una retirada sin pena ni gloria de la contienda.
Aunque ganar en Iowa no es garantía absoluta del éxito final de la campaña. En 2008, por ejemplo, los republicanos de Iowa pusieron de primero a Mike Huckabee, pero al final del proceso nacional la nominación fue para John McCain, quien perdió la elección general contra el demócrata Barack Obama.
Pero un buen resultado en Iowa es por lo general, un indicador de lo que va a pasar en el resto de la campaña.
Los habitantes de Iowa, uno de los más pequeños, deshabitados y rurales rincones de Estados Unidos, tienen su momento de gloria cada cuatro años. Por cuenta del peculiar sistema electoral estadounidense, han recibido un papel de desproporcionada importancia a la hora de escoger quién será el hombre o la mujer más poderoso de la Tierra.
Es el lugar donde arranca la carrera por la Casa Blanca y que culminará en noviembre con la elección presidencial. En Iowa tiene lugar la primera elección interna de los dos partidos Demócrata y el Republicano. Por los siguientes seis meses ambos organizarán comicios independientes en cada uno de los 50 estados.
Esos comicios elegirán delegados a las convenciones de los partidos que tienen lugar en julio, donde en últimas, se proclamarán los candidatos oficiales de los dos partidos principales a las elecciones presidenciales de noviembre próximo. Para los aspirantes republicanos y demócratas, en muy pocas partes es tan importante ganar como aquí, en esta provinciana región alejada de las grandes capitales pero que está en el foco mundial por varias horas.
Una derrota estruendosa en Iowa espanta a los donantes, lleva a la apatía de la prensa, al desánimo de los seguidores, y frecuentemente, a una retirada sin pena ni gloria de la contienda.
Aunque ganar en Iowa no es garantía absoluta del éxito final de la campaña. En 2008, por ejemplo, los republicanos de Iowa pusieron de primero a Mike Huckabee, pero al final del proceso nacional la nominación fue para John McCain, quien perdió la elección general contra el demócrata Barack Obama.
Pero un buen resultado en Iowa es por lo general, un indicador de lo que va a pasar en el resto de la campaña.