SANTIAGO.
Miles de profesores chilenos salieron ayer a las calles a marchar para exigir al gobierno una respuesta a sus demandas de mejoras al sistema público educativo, en medio de una huelga que ya alcanza las tres semanas.
Unos 45,000 profesores, según los organizadores de la manifestación, marcharon por tres calles del centro de Santiago en medio de gritos y cantos acompañados por tambores y banderas en la tercera gran manifestación de los docentes chilenos desde que hace tres semanas iniciaran la huelga que tiene a unos 600,000 estudiantes sin clases.
El paro se mantiene a la espera de que el Gobierno dé respuesta a una serie de demandas, tras rechazar los docentes una primera propuesta que catalogaron de “insuficiente”.
| Violencia
En las últimas semanas algunos estudiantes han protagonizado tomas de establecimientos y enfrentamientos diarios con la Policía, que ha allanado varios liceos.
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Los docentes afirman que no responde a dos de sus principales exigencias: un bono para profesores de educación diferencial y la cancelación de una reforma al plan de estudios de secundaria anunciado por el Gobierno.
“Nosotros estamos dispuestos a negociar y dialogar este conflicto. No estamos en un gallito (pulseada) político con el gobierno. Lamentablemente la ministra (de Educación) no ha sido parte en buscar una solución”, dijo a la prensa Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores de Chile.
La ministra de Educación, Marcela Cubillos, quien no ha participado de las negociaciones con los maestros y derivó esta tarea a un subalterno, manifestó en esta jornada que la huelga de los profesores se mantiene “por razones políticas”.
La marcha concluyó en el paseo Bulnes, a pocos metros del palacio gubernamental de La Moneda, donde decenas de estudiantes -varios de ellos encapuchados- iniciaron disturbios que fueron dispersados por la Policía y que dejaron 30 detenidos y tres uniformados lesionados, según informaron las autoridades.
La manifestación de los profesores fue pacífica, e incluso realizaron un cordón humano para evitar mezclarse con los encapuchados, a quienes recriminaron por realizar desmanes en medio del acto de cierre de la marcha.
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