El líder libio, Muamar Gadafi, anunció este jueves una ofensiva militar contra Bengasi, el feudo de la rebelión, 'a partir de esta noche', mientras el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sometía a voto una resolución destinada a frenar la sangrienta represión.
'La decisión ha sido tomada. Prepárense, llegamos esta noche', dijo Gadafi en un discurso dirigido a los habitantes de Bengasi, sede del Consejo Nacional de Transición, órgano de gobierno erigido por los insurgentes en la segunda ciudad en importancia del país.
El dirigente libio también prometió que no perseguirá a los rebeldes que entreguen las armas y huyan de la ciudad.
Al mismo tiempo que en Nueva York se reunían los 15 miembros del Consejo de Seguridad para someter a votación una resolución que podría adoptar 'todas las medidas necesarias' para proteger a la población civil.
El proyecto de resolución 'autoriza a los Estados miembro (...) a adoptar todas las medidas necesarias (...) para proteger a los civiles y las zonas pobladas de civiles bajo amenaza de ataques' por las fuerzas del coronel Gadafi, incluida Bengasi, según reza el texto del proyecto de resolución.
Entre estas medidas, se encuentra la declaración del territorio libio como zona de exclusión aérea para tratar de frenar la matanza de civiles por parte de las fuerzas del régimen.
Asimismo, en el caso de que los miembros del Consejo de Seguridad voten esta resolución, venciendo las resistencias de países como China o Rusia, abriría la vía a bombardeos militares contra objetivos en Libia, pese a que el texto precisa que 'excluyen una fuerza de ocupación' en el interior del país.
Estados Unidos manifestó querer 'rápidamente' una resolución 'de peso' de la ONU.
'Hoy, nuestro objetivo en el Consejo de Seguridad es convencerlo para que autorice más acciones, incluyendo una zona de exclusión aérea y otras, y entonces ver cuantos países desean actualmente hacer lo que el Consejo nos autoriza a hacer', dijo desde Túnez la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton.
El embajador adjunto libio ante la ONU, Ibrahim Dabbachi, uno de los muchos diplomáticos desertores del régimen, advirtió a la comunidad internacional que para evitar 'un verdadero genocidio' en su país, era necesaria una resolución 'en 10 horas'.
Desde Trípoli, un portavoz del ministerio de Defensa citado por la agencia JANA advertía que cualquier operación militar extranjera contra Libia 'pondrá en peligro todo el tráfico aéreo y marítimo en el Mediterráneo', según un portavoz del ministerio citado por la agencia JANA.
'Y todo elemento móvil civil o militar será objeto de una contraofensiva libia', agregó, antes de precisar que 'la cuenca del Mediterráneo quedará expuesta a un grave peligro no sólo a corto plazo sino también a largo plazo', dijo.
Las fuerzas leales a Gadafi se encuentran 'a las puertas' de Bengasi. Este jueves, trataron de bombardear posiciones de la rebelión, pero los insurgentes aseguraron que habían derribado dos aviones del régimen.
Por el momento no era posible confirmar las informaciones con fuentes independientes.
Según el director político del departamento de Estado norteamericano, William Burns, las tropas de Gadafi se encontraban a 160 km de Bengasi y 'seguían avanzando'.
También había informaciones contradictorias respecto a la ciudad de Misrata, a unos 200 km al este de Trípoli. El régimen afirma que sus fuerzas armadas se apoderaron de ella, pero un portavoz de la oposición en esa ciudad lo desmintió.
Las tropas leales a Gadafi también afirmaron haber tomado Ajdabiya, último bastión en la línea de defensa a 160 kilómetros de Bengasi. Al menos 26 personas murieron según fuentes médicas.
El avance de las tropas leales a Gadafi ha provocado un éxodo creciente de libios en dirección de la frontera egipcia. Unas 300.000 personas han huido desde del país desde el 15 de febrero.
La Cruz Roja internacional retiró su personal de Bengasi y dijo estar 'extremadamente preocupada por la suerte de los civiles'.
En el oeste del país, las tropas regulares atacaron el miércoles con armas pesadas al sur de la localidad de Zenten, a 145 km de Tripoli, según testigos.
Por el contrario, la capital Trípoli trata de recuperar la normalidad después de la sangrienta represión de fines de febrero.