El gran ayatolá disidente Hossein Alí Montazeri fue inhumado ayer en Qom, al sur de Teherán, en funerales seguidos de incidentes entre sus miles de partidarios y la policía, según los portales internet de la oposición.
Decenas de miles de sus partidarios, e incluso, cientos de miles según algunos sitios internet, acompañaron los restos del ex dignatario hasta el mausoleo de Masumeh, importante santuario del islam chiita iraní, donde fueron inhumados a media mañana. Montazeri fue sucesor designado del imán Jomeini para asumir la dignidad de Guía Supremo de la República Islámica antes de convertirse en una figura muy crítica del régimen. Los dirigentes de la oposición Mir Hossein Musavi y Mehdi Karubi estaban presentes en la ceremonia.
“Montazeri no está muerto, el que está muerto es el gobierno”, gritaba la multitud que llevaba pañuelos, echarpes o brazaletes verdes, en señal de adhesión a la oposición al presidente Mahmud Ahmadinejad, según las fuentes.