Escuintla, Guatemala.
Familiares de los desaparecidos por la erupción del volcán de Fuego en Guatemala se adentraron, armados con palas y picos ayer en la comunidad San Miguel Los Lotes con la intención de encontrar más cuerpos de víctimas de la tragedia, que hasta el momento ha dejado 110 muertos.
Los parientes se saltan los cordones de seguridad para llegar a la zona 0 y cavan entre los escombros y toneladas de ceniza en busca de sus familiares en la comunidad sepultada en el sur del país.
“Nuestro deber es encontrarlos”, dijo a la AFP Elder Vásquez (de 49 años), apoyado por socorristas voluntarios para sacar la ceniza sobre el área en la que está su casa. Vásquez, vestido con una camiseta blanca, sucia por la mezcla de sudor y tierra, no tiene más remedio que excavar si quiere encontrar a su esposa y cinco hijos desaparecidos, ya que las autoridades mantienen desde el miércoles suspendidas las labores de búsqueda ante la inestabilidad del terreno y la constante actividad del volcán.
La autoridades argumentan que esas condiciones ponen en peligro a los cientos de socorristas, policías y soldados conscriptos, quienes han trabajado arduamente desde el domingo, cuando se registró la tragedia.
La desesperación por la cancelación de las autoridades llevó a los pobladores a internarse desde el jueves en la zona de la catástrofe, pese a las advertencias de riesgo.
“Uno por la familia da la vida”, explica Vásquez, en claro desafío al volcán que sigue escupiendo ceniza.
El coloso, de 3,763 metros de altura y situado a 35 kilómetros al suroeste de la capital, lleva expulsando material piroclástico en los últimos días, según el instituto estatal de vulcanología de Guatemala.
Algunos pobladores de las comunidades cercanas se resisten a abandonar sus viviendas por el peligro de que sean saqueadas, a pesar de la insistencia de las autoridades de protección civil.
Familiares de los desaparecidos por la erupción del volcán de Fuego en Guatemala se adentraron, armados con palas y picos ayer en la comunidad San Miguel Los Lotes con la intención de encontrar más cuerpos de víctimas de la tragedia, que hasta el momento ha dejado 110 muertos.
Los parientes se saltan los cordones de seguridad para llegar a la zona 0 y cavan entre los escombros y toneladas de ceniza en busca de sus familiares en la comunidad sepultada en el sur del país.
“Nuestro deber es encontrarlos”, dijo a la AFP Elder Vásquez (de 49 años), apoyado por socorristas voluntarios para sacar la ceniza sobre el área en la que está su casa. Vásquez, vestido con una camiseta blanca, sucia por la mezcla de sudor y tierra, no tiene más remedio que excavar si quiere encontrar a su esposa y cinco hijos desaparecidos, ya que las autoridades mantienen desde el miércoles suspendidas las labores de búsqueda ante la inestabilidad del terreno y la constante actividad del volcán.
| Agentes de la policía portan el cuerpo de una víctima de la erupción del volcán Fuego.
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La desesperación por la cancelación de las autoridades llevó a los pobladores a internarse desde el jueves en la zona de la catástrofe, pese a las advertencias de riesgo.
“Uno por la familia da la vida”, explica Vásquez, en claro desafío al volcán que sigue escupiendo ceniza.
El coloso, de 3,763 metros de altura y situado a 35 kilómetros al suroeste de la capital, lleva expulsando material piroclástico en los últimos días, según el instituto estatal de vulcanología de Guatemala.
Algunos pobladores de las comunidades cercanas se resisten a abandonar sus viviendas por el peligro de que sean saqueadas, a pesar de la insistencia de las autoridades de protección civil.