27/05/2024
12:01 AM

Declaraciones de un torturador en Irak

Si hay alguien que sepa de las torturas aplicadas por los soldados estadounidenses en la guerra contra el terrorismo es Damien Corsetti.

Si hay alguien que sepa de las torturas aplicadas por los soldados estadounidenses en la guerra contra el terrorismo es Damien Corsetti.

Él interrogó a cientos de prisioneros en Irak y Afganistán. Y también participó en ocho sesiones secretas de interrogación a altos cargos de Al Qaeda que oficialmente estaban en 'lugares secretos'. En esos casos, la misión de Damien era asegurar que los presos no iban a morir por los malos tratos recibidos.

Pablo Pardo, de El Mundo de España, entrevistó a Corsetti y relata sus vivencias. El tema de las torturas vuelve a salir a la luz luego que esta semana un informe del Senado de EUA concluyó que en mayo de 2002 la CIA pidió usar métodos duros de interrogatorio en sospechosos de terrorismo, incluyendo la tortura del 'submarino', en la que el sujeto es llevado al borde de la asfixia, y Condoleezza Rice, por entonces consejera en Seguridad Nacional de George W. Bush, lo autorizó.

El caso Corsetti

Después de casi seis meses como interrogador en Bagram, en Afganistán, y siete en Irak -de ellos, varios en la cárcel de Abu Ghraib, famosa por las fotos en las que se ve a los soldados estadounidenses maltratando salvajemente a los presos-, Corsetti fue sometido a un consejo de guerra.

Fue acusado de torturar y someter a vejaciones sexuales a los prisioneros a su cargo. Sin embargo, el tribunal militar, tras apenas media hora de deliberaciones, le declaró inocente. Steven Clemons ha comparado en ‘The Guardian’ a Corsetti con el coronel Kurtz de ‘El corazón de las tinieblas’ y de ‘Apocalipse Now’. Pero Corsetti no es ningún demente que se va a la selva -de Congo o de Vietnam a torturar y a esclavizar. Él no es Kurtz. Kurtz son quienes alentaron y permitieron las torturas. Con el agravante de que ellos, nunca vieron el horror que habían creado. Corsetti, sí. Una de las declaraciones más llamativa es que los presos afganos y de Al Qaeda no consideraban que el trato que recibían fuera particularmente malo.

Sobre todo si se comparaba con lo que hacían los afganos a sus rivales durante la guerra civil que siguió a la retirada de la Unión Soviética de ese país. O con lo que hacían los soldados soviéticos a las guerrillas anticomunistas de ese país. O con lo que hacía Sadam a sus presos. Una de las cosas que pocos saben sobre Abu Ghraib es que, antes de utilizarla, los soldados estadounidenses tuvieron que retirar cientos de cadáveres en putrefacción que se amontonaban en la cárcel: ellos fueron las últimas víctimas de Sadam Husein.

Eso no quiere decir; sin embargo, que el tratamiento que recibían los presos fuera bueno. De hecho, era mucho peor que lo que los informes del Senado y la Administración de Barack Obama han divulgado.

A su llegada a la cárcel Bagram, todos los presos eran objeto de una sodomización simulada, en la que un médico introducía su mano en el ano del recluso. A continuación, el detenido pasaba entre varias horas y dos días en aislamiento.

Corsetti tomó cientos de fotos del cuerpo desnudo de un detenido que hablaba buen inglés y cuyo nombre nunca le fue comunicado, pero que, según sus propias palabras, 'había sido hecho pulpa. Tenía moratones y cortes por todo el cuerpo'.

También era común sofocar a los internos: se les ponía una capucha, a continuación se empapaba ésta en agua y se les ponía bajo una lámpara.

La evaporación hacía que los presos sintieran que se asfixiaban. Además, se practicaba el famoso waterboarding -ahogamiento simulado-, curiosamente con botellas de San Benedetto, un agua mineral muy cara, pero que era la única que tenían en Bagram.

La policía militar trataba con extrema dureza a los detenidos. Hablar, por ejemplo, era motivo de aislamiento sensorial, es decir, de encierros en celdas, con auriculares tapando los oídos y anteojos oscuros cubriendo los ojos, colgado por las muñecas del techo.

Respecto al uso de insectos que ha sido denunciado ahora, no es nuevo. Basta con leer las declaraciones de Jalid Sheij Mohamed, el ‘cerebro’ del 11-S, publicadas por el Pentágono, en las que acusa a EUA de usar esa técnica de tortura con sus propios hijos de corta edad para que desvelaran el escondite de su padre. Además, Bagram y Abu Ghraib están llenas de unos bichos aterradores: las llamadas ‘arañas-camello’ y los escorpiones. Recuerda a los presos quedarse inmóviles cuando en las jaulas en las que se hacinaban decenas de ellos entraba alguno de esos bichos.

Damien Corsetti afirma que sus mayores éxitos como interrogador los logró con humillaciones psicológicas y creando incentivos para que los detenidos hablaran. Tomado de El Mundo