Washington, Estados Unidos.
La contienda presidencial de Estados Unidos se está convirtiendo en una agria disputa sobre quien ha tratado peor a las mujeres: si Donald Trump, cuya candidatura a la Casa Blanca empieza a tambalearse, o Bill Clinton, que no está en la lid, pero cuyo pasado sexual hace sombra a la candidata demócrata.
El equipo de Trump señala que pasará el último mes de campaña hablando las relaciones extramatrimoniales de Bill Clinton y de denuncias de abusos sexuales nunca comprobadas, así como del papel de su esposa, Hillary Clinton, en la intimidación a las mujeres implicadas, algo que tampoco se ha probado.
Trump no es la persona ideal para hacer este tipo de cuestionamientos: sus críticas al trato de los Clinton hacia las mujeres quedan ensombrecidos por la riada de acusaciones de que besó y tocó las partes íntimas a mujeres sin su consentimiento.
Los diarios New York Times y Palm Beach Post reportaron los casos de tres mujeres que sufrieron presuntos manoseos inapropiados por parte del magnate. Y una periodista de People Magazine escribió un artículo en primera persona sobre el comportamiento de Trump durante una entrevista en la que estuvo su esposa Melania Trump.
El candidato republicano dijo ayer en su cuenta de Twitter que el artículo del Times era “todo inventado” y que el incidente del que habla People nunca “sucedió”.
Estrategia
La campaña republicana parece concentrar toda su estrategia en las denuncias del comportamiento de Bill Clinton hacia las mujeres. Al grado que Trump llevó a tres damas que acusan al expresidente de haberse propasado con ellas al debate de la semana pasada y se espera que se presente con ellas en sus próximos actos y que ofrezcan entrevistas, según una persona informada sobre el plan, pero que no está autorizada a hablar en público.
Bill dijo que estaba orgulloso de su esposa por la forma en que se manejó durante el debate del domingo pasado ante la presencia de las mujeres que lo acusan. “La miré y me di cuenta de que [Hillary] es el tipo de persona que quiere ser presidente. Tranquila, relajada y centrada en otras personas”, dijo.
Por el caso Lewinsky, Clinton fue sometido a un proceso de destitución por la Cámara de Representantes en 1998 por mentir sobre esa relación.
La contienda presidencial de Estados Unidos se está convirtiendo en una agria disputa sobre quien ha tratado peor a las mujeres: si Donald Trump, cuya candidatura a la Casa Blanca empieza a tambalearse, o Bill Clinton, que no está en la lid, pero cuyo pasado sexual hace sombra a la candidata demócrata.
El equipo de Trump señala que pasará el último mes de campaña hablando las relaciones extramatrimoniales de Bill Clinton y de denuncias de abusos sexuales nunca comprobadas, así como del papel de su esposa, Hillary Clinton, en la intimidación a las mujeres implicadas, algo que tampoco se ha probado.
Trump no es la persona ideal para hacer este tipo de cuestionamientos: sus críticas al trato de los Clinton hacia las mujeres quedan ensombrecidos por la riada de acusaciones de que besó y tocó las partes íntimas a mujeres sin su consentimiento.
Los diarios New York Times y Palm Beach Post reportaron los casos de tres mujeres que sufrieron presuntos manoseos inapropiados por parte del magnate. Y una periodista de People Magazine escribió un artículo en primera persona sobre el comportamiento de Trump durante una entrevista en la que estuvo su esposa Melania Trump.
El candidato republicano dijo ayer en su cuenta de Twitter que el artículo del Times era “todo inventado” y que el incidente del que habla People nunca “sucedió”.
Estrategia
La campaña republicana parece concentrar toda su estrategia en las denuncias del comportamiento de Bill Clinton hacia las mujeres. Al grado que Trump llevó a tres damas que acusan al expresidente de haberse propasado con ellas al debate de la semana pasada y se espera que se presente con ellas en sus próximos actos y que ofrezcan entrevistas, según una persona informada sobre el plan, pero que no está autorizada a hablar en público.
Bill dijo que estaba orgulloso de su esposa por la forma en que se manejó durante el debate del domingo pasado ante la presencia de las mujeres que lo acusan. “La miré y me di cuenta de que [Hillary] es el tipo de persona que quiere ser presidente. Tranquila, relajada y centrada en otras personas”, dijo.
Por el caso Lewinsky, Clinton fue sometido a un proceso de destitución por la Cámara de Representantes en 1998 por mentir sobre esa relación.