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Bolivia sigue atascada tras siete semanas de conflictos

  • Actualizado: 12 mayo 2012 /

El presidente Evo Morales se ha mostrado incapaz de resolver los problemas que han estado afectando al país.

La Paz. Bolivia está atascada tras siete semanas de conflictos laborales y sociales, con huelgas y manifestaciones que se suceden sin pausa y a menudo terminan en violencia, y muchos analistas y políticos opinan que el presidente Evo Morales se muestra incapaz de resolverlos.

La Fundación Milenio, centro de estudios privado que analiza la crónica conflictividad boliviana, comentó ayer que Morales parece despreocupado por los conflictos porque cree que son aliados suyos buena parte de quienes los protagonizan y confía en que “no quieren derribarlo”.

“Pero lo están inmovilizando y le impiden gobernar, además de afectar seriamente a los ciudadanos y dañar sus esfuerzos productivos”, opina Milenio, y señala que en marzo registró 80 conflictos y en abril 100.

Al terminar ayer tres días de huelga general, el líder de la COB (Central Obrera Boliviana), la mayor entidad sindical del país, el minero Juan Carlos Trujillo, advirtió a Morales que si sigue sin dar respuesta a las demandas de los sindicatos, radicalizarán las protestas la próxima semana.

La huelga de la COB, uno de los mayores apoyos que ha perdido Morales desde que llegó al poder en 2006, tuvo escaso eco en los centros de trabajo, pues sólo fue total en hospitales estatales y universidades, pero fue reforzada por multitudinarias marchas y bloqueos de vías en varias regiones.

Presión

Trujillo calificó de éxito las movilizaciones de la COB y dijo que Morales “está en la obligación de responder favorablemente” a sus demandas, como un aumento salarial superior al 8 % aprobado por el mandatario y la derogación del decreto que sube la jornada laboral de médicos y sanitarios de seis a ocho horas.

La COB anunció ayer que la próxima semana tendrá una reunión de dirigentes en Oruro y podría decidir una huelga general “indefinida”. Además, el lunes y el martes los conductores y propietarios del transporte público paralizaron totalmente La Paz y El Alto, y en menor medida otras poblaciones, contra una nueva ley de tráfico, y ante la falta de solución también amenazan con reanudar las protestas en los próximos días.