AstraZeneca, la vacuna despreciada por una parte de Europa

Varios países europeos ven con desdén la vacuna de Oxford/Astrazeneca pese a que es "segura y eficaz".

La vacuna de Astrazaneca será distribuida a los países en desarrollo de América Latina por el programa COVAX./AFP.
La vacuna de Astrazaneca será distribuida a los países en desarrollo de América Latina por el programa COVAX./AFP. /

Berlín, Alemania.

La vacuna anticovid de AstraZeneca/Oxford, menos eficaz que sus rivales de ARN mensajero, es defendida por la mayoría de gobiernos y autoridades sanitarias, pero sigue generando desconfianza en una parte de Europa.

En Alemania, médicos y responsables de salud pública instaron el jueves a que este fármaco, menos caro y más fácil de almacenar, sea más aplicado.

Decenas de miles de frascos de este producto, creado por el grupo británico-sueco AstraZeneca y la universidad de Oxford, siguen sin ser utilizados.

Y numerosas citas médicas para vacunarse son anuladas, advierten las autoridades sanitarias alemanas.

El ministro alemán de Salud, Jens Spahn, defendió este fármaco, "seguro y eficaz" como los de BioNTech/Pfizer y Moderna. Estas dos vacunas, basadas en la tecnología del ARN mensajero, presentan una eficacia superior al 90%, frente al 60% de AstraZeneca.

En Francia, donde el ministro de Salud, Olivier Véran, recibió en público una dosis de esta vacuna, también hay mucha desconfianza.

Esta vacuna no es de "segunda clase", intenta tranquilizar Alain Fischer, coordinador de la campaña de vacunación.

La agencia francesa del medicamento (ANSM) registró 149 declaraciones (entre 10.000 vacunaciones efectuadas entre el 6 y el 10 de febrero) de síndromes gripales, algunos de fuerte intensidad (fiebre alta, dolor muscular, dolor de cabeza) tras la inyección del producto.

Vea: Bukele aclara que vacunas fueron compradas tras cuestionamientos de oposición

En Austria, también lo miran con recelo y cientos de miembros del personal médico en todo el país anularon sus citas de vacunación después de que se expandieran los rumores de posibles efectos secundarios, como la fiebre.

Y en Italia, el problema surgió cuando la federación de médicos y dentistas privados de Roma, que representa a los que no trabajan en los centros hospitalarios, se opuso a inmunizar a sus miembros con el producto de AstraZeneca, porque no ofrecía suficiente protección.

"La actitud de los médicos que no quieren la vacuna de AstraZeneca es de desdén", se lamenta Massimo Galli, director del departamento de enfermedades infecciosas del hospital Sacco de Milán (norte).


La Prensa