Trump aún cuenta con un grupo de fieles en la Cámara Baja de EEUU

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha expresado ningún remordimiento por instigar el asalto al Capitolio.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, camina junto a sus partidarios frente a la Casa Blanca. Foto AFP
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, camina junto a sus partidarios frente a la Casa Blanca. Foto AFP

Washington, Estados Unidos.

Las últimas semanas de Donald Trump en la Casa Blanca provocaron una caída en el apoyo que los republicanos del Senado de Estados Unidos le profesan, pero los leales en la Cámara están montando una última y desafiante batalla, señalando que el trumpismo puede llegar para quedarse.

Una especie de guardia pretoriana se mantiene firme en la Cámara Baja, respaldando las infundadas acusaciones de Trump de fraude electoral generalizado y su inútil intento por anular la victoria de Joe Biden.

Su misión consiste en proteger el legado de Trump, deslegitimizar la presidencia de Biden y garantizar que el atractivo populista del presidente continúe más allá de su mandato, a pesar de que otros republicanos dejaron constancia el martes que votarán para acusar al presidente.

"Creo que el presidente Trump ha sido el líder del partido y continuará siendo el líder del partido", dijo el congresista Jim Jordan a la AFP.

"Claro que va a tener una gran influencia"

Entre los rebeldes de extrema derecha está la legisladora defensora de las armas Lauren Boebert, de Rifle, Colorado, y la defensora de teorías conspirativas de Q Anon Marjorie Taylor Greene, de Georgia, ambas jóvenes congresistas de primer mandato que consiguieron el cargo prometiendo lealtad al presidente.

Entre sus fervientes seguidores también está el republicano de Alabama Mo Brooks, quien dijo a los partidarios de Trump que comenzaran a "patear traseros" horas antes de que irrumpieran en el Capitolio de Estados Unidos la semana pasada, lo que provocó un motín mortal que sacudió la capital del país.

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A pesar de que estos y otros republicanos denunciaron la violencia en Washington, más de 135 de ellos, una sólida mayoría de republicanos en la Cámara de Representantes se opuso a certificar los votos electorales de los estados indecisos, esencialmente votando para descartar las papeletas emitidas legalmente por millones de conciudadanos.

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La presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi se dirige a la Cámara de la Cámara para la última votación del día en el Capitolio de los Estados Unidos. Foto AFP

Varios de los comentarios de esos congresistas pueden haber servido también como un grito de guerra para los alborotadores, algunos de los cuales corearon "cuelguen a Mike Pence", el vicepresidente que preside la certificación de la victoria de Biden.

Para Boebert, cuyo perfil de Twitter muestra una fotografía suya con un arma y una gorra de Trump, los hechos del Capitolio de las semana pasada fueron un momento revolucionario.

Paul Gosar, un republicano de Arizona que se opuso a la certificación de los votos electorales en su propio estado, citando irregularidades electorales, incluso exigió a Biden "conceder" la victoria a pesar de ganar la elección por más de siete millones de votos.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnel, advirtió que anular los resultados electorales legales desencadenaría una "espiral de muerte" para la democracia estadounidense. McConnell pudo mantener las objeciones de certificación a solo siete de sus 50 miembros.

El proceso en la Cámara fue más libre, con republicanos ansiosos por mostrar lealtad a Trump, pero también por ganarse el favor de su poderosa base.

El congresista veterano Michael Burgess aseguró sigue siendo el líder del partido pero dijo que "el tiempo dirá" si mantiene ese control.

"Sé esto: el presidente fue único porque escuchó a la gente", dijo Burgess a la AFP. "Y sé que en este momento la gente se pregunta si alguien los escuchará o hablará por ellos".

"Gran influencia"

A solo ocho días de dejar el cargo, Trump se enfrenta a la mayor crisis de su presidencia, en medio de grandes esfuerzos para sacarlo.

Quizás su incitación a un ataque fue la gota que colmó el vaso, y con Trump fuera de la Casa Blanca, su poder puede erosionarse.

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"Por otro lado, los republicanos de base siguen pareciendo muy leales al presidente, y muchos creen sus tonterías sobre una elección robada", dijo Kyle Kondik del Centro de Política de la Universidad de Virginia. La presión sobre los republicanos de la Cámara ha sido intensa, agregó.

"Muchos temen las reacciones negativas tanto del presidente como de sus propios electores, muchos de los cuales son más leales a Trump que al Partido Republicano en su conjunto o al representante o senador electo de la Cámara", dijo Kondi.

A diferencia de los presidentes de un mandato Jimmy Carter o George H.W. Bush, Trump perdió las elecciones pero "todavía ejerce una gran influencia dentro de su propio partido".

La Prensa