"Permanezcan en México" expone a familias migrantes a traumas de largo plazo

De todos los retornados, solo 14 han presentado "solicitudes formales de refugio".

Personas centroamericanas acampan en Matamoros (México), frontera con Estados Unidos.
Personas centroamericanas acampan en Matamoros (México), frontera con Estados Unidos.

Ciudad de México, México.

Estrés severo y traumas con consecuencias "a largo plazo" enfrentan familias, y en especial niños migrantes, que esperan en México por un asilo en Estados Unidos, advirtió este miércoles Human Rights Watch (HRW).

Al evaluar el programa Protocolos de Protección a los Migrantes (MPP), conocido como "Permanezcan en México", que la Administración del presidente Donald Trump empezó a implementar el 29 de enero del año pasado, HRW alertó que esta política expone a los solicitantes de asilo a violencia y enfermedades.

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El programa permite a Washington devolver al país vecino a aquellos indocumentados que llegan a la frontera y solicitan asilo (sin importar de dónde provengan) para que esperen a que se resuelvan sus casos en EE.UU., lo que puede durar años.

MIEDO Y ANSIEDAD, UNA CONSTANTE

"Estamos empezando a creer que no hay un lugar seguro donde podamos ir y ser aceptados", lamentó Nicola A., una de las entrevistadas entre noviembre de 2019 y enero de 2020 para este estudio.

Nicola confesó que los solicitantes de asilo tienen "miedo y ansiedad en México" debido a que sus secuestradores aún los persiguen, pero además temen ser "separados y detenidos nuevamente en las horrendas condiciones de detención de inmigrantes".

"Noté que había numerosas personas con piojos, así como personas con signos y síntomas de varicela. Sin embargo, todos permanecimos en las mismas habitaciones. Estas condiciones eran extremadamente insalubres", comentó esta mujer sobre la situación en un centro de detención al que fue llevada.

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Como parte de la mecánica empleada para atender a los solicitantes de asilo, las familias deben presentarse de madrugada en un punto de un cruce fronterizo que les ha sido asignado para asistir a las audiencias judiciales en Estados Unidos, lo que les obliga a esperar durante varias horas, después de las cuales pueden ser enviados a celdas de detención de migrantes donde pueden llegar a permanecen horas o días.

"Si dices que tienes miedo de volver a México, te ponen en una celda en la 'hielera' (como denominan los migrantes a los centros de detención debido a sus bajas temperaturas)", aseguró Nelly O., una migrante proveniente de Honduras.

ESPERA EN ENTORNOS INSEGUROS

El documento, que recoge los testimonios de familias procedentes de El Salvador, Honduras y Guatemala, así como de Cuba, Ecuador y Perú, entre otros entrevistados, descubrió que esta política obliga a que familias con niños aguarden "en entornos inseguros en México durante muchos meses".

La investigación, realizada en colaboración con el Programa de Derechos Humanos en Trauma de Salud Mental de la Universidad de Stanford y la Clínica de Defensa de Niños y Familias de la Universidad de Willamette, reveló el impacto que tienen en las familias los procesos judiciales prolongados, el miedo a ser encarcelados y la incertidumbre acerca de su futuro.

"Las condiciones, las amenazas a la seguridad y la sensación de incertidumbre que enfrentan los solicitantes de asilo mientras esperan en México crea estrés psicológico crónico y severo en los niños y las familias", señaló Ryan Matlow, profesor asistente en el Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento del Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.

Mirando hacia el futuro, subrayó que estas formas de trauma no resuelto "pueden conducir a consecuencias negativas significativas a largo plazo para el desarrollo infantil y el funcionamiento familiar".

"Hemos visto un cambio en él", admitió Edwin F., al referirse al comportamiento de su hijo de cinco años tras tres meses de espera en México. "Ahora se molesta fácilmente, es más irritable, se enoja fácilmente. Ahora está ansioso e impulsivo, no se controla. Se portaba mejor en Honduras", lamentó, y admitió que los padres no querían "esta vida para nuestro hijo". EFE

La Prensa