China adelanta los regalos de Navidad a El Salvador

Pekín anunció que donará un gigantesco estadio y una biblioteca, entre otras obras, a los salvadoreños tras la ruptura de relaciones con Taiwán.

El primer país de Centroamérica en romper con Taiwán para establecer relaciones diplomáticas con China fue Costa Rica en 2007 y desde 2011 está vigente un tratado de libre comercio bilateral.
El primer país de Centroamérica en romper con Taiwán para establecer relaciones diplomáticas con China fue Costa Rica en 2007 y desde 2011 está vigente un tratado de libre comercio bilateral.

Pekín.

La primera gira del presidente Nayib Bukele por Asia dejó grandes beneficios para El Salvador que se concretarán en los próximos meses, según anunció el Ejecutivo.

Tras una breve parada por Japón, Bukele se reunió con el presidente chino, Xi Jinping, durante la primera visita que realiza el mandatario centroamericano a Pekín desde que asumió el cargo.

Tras su encuentro, el presidente millennial afirmó que China acordó regalar un nuevo estadio nacional y una biblioteca a El Salvador.

“El presidente Xi Jinping acaba de otorgar a El Salvador una gigantesca cooperación no reembolsable, gestionada enteramente por nuestro gobierno”, anunció Bukele en un tuit, en el que señala la construcción de un estadio nacional “nuevo, moderno y de gran capacidad”.

Los dos países emitieron un comunicado conjunto en el que señalan que Pekín también pagará la construcción de dos proyectos de suministro de agua, así como la “restauración y ampliación” del muelle del puerto de La Libertad en la costa salvadoreña, para convertirlo en atractivo turístico internacional.

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China y Taiwán cuentan con gobiernos separados desde el fin de la guerra civil en el continente en 1949, pero Pekín considera a la isla como parte de su territorio. Ambos países se han enfrentado en un conflicto diplomático durante años para mantener los favores de los países en desarrollo, con ayudas económicas y otro tipo de ayudas para conseguir el reconocimiento diplomático.

Funcionarios de ambos gobiernos firmaron acuerdos de cooperación económica y un plan para promover el turismo chino a El Salvador.

China ha incrementado considerablemente sus inversiones en infraestructura en los últimos años en los países en desarrollo, haciendo temer que los generosos créditos les hagan caer en la trampa de la deuda como ya ha sido el caso de algunos, incapaces de honrar sus compromisos, dejando en manos de Pekín infraestructuras estratégicas.

Bukele también anunció en una serie de tuits que “algunos opositores” han tratado de “atacar la gigantesca cooperación que hemos conseguido con China, alegando que es una trampa de deuda”.

“¿Qué parte de ‘no reembolsable’ no entendieron? No es un préstamo, sino donación. Y todas las construcciones serán propiedad de El Salvador”, aseguró el presidente salvadoreño.

Interés en Centroamérica

El Salvador anunció el año pasado la ruptura con Taiwán, considerada una provincia rebelde por Pekín, y selló los nexos diplomáticos con China, una decisión tomada por el Gobierno del expresidente, Salvador Sánchez Cerén.

El exmandatario izquierdista siguió los pasos de otros cuatro países que integran el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) al establecer una alianza con la segunda economía mundial.

La decisión de abandonar a Taiwán - un gran patrocinador de proyectos en áreas de tecnología, salud, agricultura y educación - generó duras críticas del principal partido opositor, la Alianza Republicana Nacionalista.

También provocó una reacción por parte de Estados Unidos, que llamó a consultas a la exembajadora en El Salvador Jean Manes y mostró su preocupación por el avance de la influencia china en Latinoamérica.

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Las exportaciones de Centroamérica a China sumaron 286.1 millones de dólares, mientras las del gigante asiático a esa región totalizaron 7,648.7 millones de dólares en 2017, según datos de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Exportadores de Centro América, Panamá y el Caribe (Fecaexca).

Sin embargo, Bukele, quien tomó posesión de su cargo el pasado 1 de junio, señaló durante una conferencia de prensa el 27 de junio que las relaciones diplomáticas con China son “plenas” y reconoció el estatus del país asiático como “la segunda potencia económica mundial”.

Y es que China se ha convertido ya en el segundo o tercer socio comercial de la mayoría de países centroamericanos, según un análisis de la cadena británica BBC.

Poco antes, Panamá había roto sus relaciones con Taiwán cediendo a la seducción de Pekín que le ofreció una treintena de acuerdos de cooperación valorados en 142 millones de dólares.

Pekín anunció que donará un gigantesco estadio y una biblioteca, entre otras obras, a los salvadoreños tras la ruptura de relaciones con Taiwán

El gigante asiático es el segundo usuario en importancia del Canal de Panamá, solo superado por EEUU, y el primer proveedor de la Zona Libre de Colón (ZLC), la mayor del continente.

En Centroamérica, Costa Rica fue el primer país en establecer los nexos con China hace más de una década y ambos renovaron su alianza el año pasado un marco de acción conjunta 2016-2020 que identifica como áreas prioritarias la infraestructura, la tecnologías y la cooperación financiera.

República Dominicana, que pertenece al Sica aunque geográficamente está en el Caribe, también estableció, el año pasado, relaciones con China, en medio de un gran entusiasmo del empresariado y de la opinión pública.

Nueva ruta de la seda

China “está clarita” de lo que quiere en Centroamérica: ve a Panamá como una plataforma para distribuir sus productos, gracias a sus puertos y con las facilidades de un tren bala que el gigante asiático planea construir en el país y que podría transportar bienes producidos en la vecina Costa Rica o en El Salvador, donde la mano de obra es barata.

El mismo Bukele anunció que sus acuerdos con Pekín implican la ruta de la seda, mediante el cual Pekín intenta expandir sus vínculos comerciales en el mundo.

El mandatario salvadoreño no reveló a cuánto ascenderá está cooperación china.

Además, el gobierno de Xi Jinping anunció que busca invertir unos 2,000 millones de dólares en la región, que busca integrar a su Nueva Ruta de la Seda, un gigantesco proyecto que consiste en una ola de fondos chinos para grandes proyectos de infraestructura en todo el mundo y que Estados Unidos ve como un método de Pekín de imponer un nuevo orden mundial. La Nueva Ruta de la Seda tiene como objetivo conectar a China con Europa, Medio Oriente, África y América Latina. De esta manera, expertos estiman que el verdadero interés de China es la ubicación geográfica de Centroamérica por su acceso al océano Atlántico y Pacífico, que le puede facilitar la conexión con el mercado europeo, africano y norteamericano. Este proyecto ha despertado los recelos de Estados Unidos por la incursión del gigante asiático en Centroamérica.

Washington ha criticado la estrategia china afirmando que los préstamos millonarios concedidos a varios países latinoamericanos son un medio para incrementar la influencia china en el extranjero, atando a estas naciones con la trampa de la deuda.

El desafío de China

En tanto, los dirigentes de la OTAN destacaron la amenaza que representa China para la Comunidad Internacional durante un balance de los 70 años de la “Alianza más exitosa de la historia”. Los aliados reconocieron por primera las “oportunidades y retos” que plantea China, una potencia económica cuyas capacidades militares y tecnológicas van en aumento, en concreto respecto a la infraestructura 5G. A la OTAN y a los países occidentales les preocupa el papel de las compañías chinas, sobre todo Huawei, en la construcción de las redes necesarias para la próxima generación de comunicaciones inalámbricas. El Gobierno de Xi respondió de inmediato a la resolución de la OTAN afirmando que China es una potencia “pacífica”.

La portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying, declaró ante la prensa que “el crecimiento de la potencia china es el de una potencia pacífica”. Sin nombrar a Estados Unidos, aseguró que “la mayor amenaza actual para el mundo es el unilateralismo y la intimidación”. “Incluso los aliados de Estados Unidos han sido víctimas”, añadió. El presidente estadounidense Donald Trump calificó en el pasado a la Alianza Atlántica de “obsoleta”.

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La guerra comercial entre Estados Unidos y China amenaza el desarrollo de Centroamérica, la cuarta economía de América Latina, compitiendo con Chile y solo después de Brasil, México y Colombia con 57 millones de habitantes, el 35 % jóvenes.

El jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, recordó que Pekín está acusada de lanzar ciberataques contra Europa y de recurrir al espionaje industrial, lo que tiene “consecuencias para la seguridad de los países de la Alianza”.

“China tiene el segundo presupuesto de defensa del mundo y se ha dotado de una gran cantidad de nuevas capacidades modernas, incluyendo misiles de largo alcance capaces de llegar a toda Europa y a Estados Unidos”, subrayó. “La OTAN no se desplegará en el mar de China”, afirmó Stoltenberg, “pero debemos tener en cuenta que China se está acercando a nosotros en el Ártico, en África y en Europa, donde invierte masivamente en nuestras infraestructuras y en el ciberespacio”.

La Prensa