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Interpol envía equipo a Sri Lanka para ayudar a investigar los atentados

El domingo por la mañana se registraron seis explosiones en un corto lapso y por la tarde dos más en Sri Lanka, destino turístico muy apreciado por sus playas idílicas y su naturaleza salvaje.

Tres hombres inspeccionaron los daños desde el techo de un restaurante en el Hotel Kingsbury en Colombo, un día después de que el hotel fue alcanzado en una serie de explosiones de bombas en iglesias y hoteles de lujo en Sri Lanka. Foto AFP
Tres hombres inspeccionaron los daños desde el techo de un restaurante en el Hotel Kingsbury en Colombo, un día después de que el hotel fue alcanzado en una serie de explosiones de bombas en iglesias y hoteles de lujo en Sri Lanka. Foto AFP

Colombo.

Interpol envió un equipo de investigadores a Sri Lanka para ayudar a las autoridades a indagar los atentados del domingo que dejaron casi 300 muertos, indicó este lunes la organización internacional de la policía criminal.

"Enviada a petición de las autoridades esrilanquesas, la célula de crisis de Interpol (IRT) incluye a especialistas en el estudio de la escena del crimen, en explosivos y en contraterrorismo, así como expertos en análisis e identificación de víctimas de catástrofes", indica en un comunicado Interpol, cuya sede mundial están en Lyon (Francia).

Nota relacionada: El mundo condena la matanza del Domingo de Resurrección en Sri Lanka

El gobierno de Sri Lanka decretó el lunes el estado de emergencia a partir de media noche después de haber atribuido a un movimiento islamista local, el National Thowheet Jama'ath (NTJ), la ola de atentados suicidas de la víspera, cuyo balance se eleva a 290 muertos.

-Sri Lanka acusa a movimiento islamista de los atentados-

En unas horas el domingo de Pascua, una serie de atentados con bomba coordinados sembraron el horror en hoteles e iglesias que oficiaban misa en varios lugares de la isla del sudeste asiático, que no había conocido tanta violencia desde el fin de la guerra civil hace diez años.

Aunque los ataques aún no han sido reivindicados, la presidencia decretó el estado de emergencia a partir del lunes a medianoche (18H30 GMT) en aras de la "seguridad pública".

El portavoz del gobierno, que señaló al grupo NJT, indicó que no entendía "cómo una pequeña organización en este país puede hacer todo eso".

"Estamos investigando sobre una posible ayuda extranjera y sus otros vínculos, cómo forman kamikazes, cómo han producido estas bombas", agregó.

El NJT se dio a conocer el año pasado por actos de vandalismo contra estatuas búdicas. Igualmente, hace diez días los servicios de policía fueron alertados de que el grupo preparaba atentados suicidas contra iglesias y la embajada de India en Colombo.

Las autoridades esrilanquesas anunciaron por el momento la detención de 24 personas, sobre las cuales no se dio ningún detalle.

El presidente Maithripala Sirisena presidió el lunes un consejo de seguridad a su regreso del extranjero a este país de 21 millones de habitantes.

-Escenas desoladoras-

El balance oficial de la tragedia se elevó el lunes por la mañana a 290 muertos y 500 heridos. La cantidad exacta de extranjeros muertos "es difícil de determinar. Unos 37 murieron, de los cuales 11 ya fueron identificados", indicaron las autoridades.

Indios, portugueses, turcos, británicos y estadounidenses figuran entre las nacionalidades de las víctimas. El lunes por la mañana, en la morgue de Colombo se vivieron escenas de desolación.

"La situación no tiene precedentes", apuntaba un responsable que guardó el anonimato. "Pedimos a los familiares proporcionar el ADN para ayudar a identificar algunos cuerpos" demasiado mutilados.

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Una mujer de Sri Lanka mira en un contenedor donde los cuerpos de las víctimas de explosiones de bombas se guardan en un hospital en Negombo un día después de que una iglesia cercana fuera alcanzada por una serie de explosiones dirigidas a iglesias y hoteles de lujo en Sri Lanka. Foto AFP


Una mujer cuyo hermano mayor murió con sus tres hijos, rompió a llorar al identificarlos uno a uno en una pantalla. El más joven de sus sobrinos era "un bebé tan bello, solo tenía ocho meses [...] ¿Qué ha hecho para merecer esto?".

Dilip Fernando, un católico de Negombo, ciudad situada a unos 30 km al norte de Colombo, estaba delante de la iglesia San Sebastián, a la cual el domingo no entró porque estaba repleta, salvándose por poco de la matanza provocada por un atentado suicida.

"Si esta mañana la iglesia estuviera abierta habría entrado. No tenemos miedo. No dejaremos ganar a los terroristas. ¡Nunca! Seguiré yendo a la iglesia", declaró a la AFP.

Decenas de pares de zapatos pertenecientes a las víctimas se encontraban en el suelo delante del edificio. En el interior, las tejas caídas del tejado se mezclaban con los escombros. Las paredes y las estatuas religiosas estaban llenas de esquirlas.

En las calles del país, la vida volvió a su curso. La gente comenzó a salir de sus hogares para ir al trabajo y las calles se llenaron de automóviles, motos o tuk-tuk, los típicos triciclos motorizados del sudeste asiático.