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Negociaciones de última hora entre EEUU y China para resolver disputa comercial

Estados Unidos reclama la reducción del déficit comercial con China.

El presidente de EEUU, Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping. Foto de archivo.
El presidente de EEUU, Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping. Foto de archivo.

Washington, EEUU.

Representantes estadounidenses y chinos inician este jueves en Washington una ronda de negociaciones de última hora para intentar resolver un enfrentamiento comercial que desde hace casi un año inquieta a los mercados y a los industriales.

El representante comercial de Estados Unidos (USTR), Robert Lighthizer, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y, por el lado chino, el viceprimer ministro, Liu He, protagonizarán dos días de reuniones.

Estas discusiones son la continuación de otra ronda de dos días de trabajo en la capital estadounidense entre delegaciones de ambos países, de la cual casi no se filtró nada.

Tras reconocer que las discusiones son "muy complejas", el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró sin embargo el martes que las transcurrían "muy bien" y que se podría modificar el plazo del 1 de marzo para que la Casa Blanca aumente a más del doble los derechos aduaneros suplementarios sobre importaciones de mercancías chinas.

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El viceprimer ministro chino Liu He ya encabezó la delegación china que viajó a Washington a finales de enero y se reunió con el presidente estadounidense, Donald Trump. EFE/Archivo

"No es una fecha mágica, porque pueden pasan muchas cosas", comentó Trump.

"Creo que los dos presidentes", Trump y Xi Jinping, "ordenaron a sus negociadores concluir un acuerdo", estimó David Dollar, un experto en economía china en el Brookings Institution, centro de investigación sin ánimo de lucro y con sede en Washington.

"Aun habiendo un poco de flexibilidad en la fecha límite, existe una fuerte presión sobre los dos hombres", Lighthizer y Liu He, explicó a la AFP este exemisario del Tesoro estadounidense en China.

"Acuerdo de fachada en perspectiva", afirmó William Reinsch, del centro de reflexión CSIS de Washington, "compromiso con efecto de anuncio", dijo por su lado Gary Clyde Hufbauer, del Peterson Institute of International Economics (PIIE)... Lo cierto es que parece dibujarse cierto acuerdo en el horizonte.

"Estoy seguro que terminará en algo que será muy cosmético pero que representará menos de lo que se pide", estimó Reinsch, que fuera subsecretario de Estado bajo el gobierno de Bill Clinton.

Estados Unidos reclama la reducción del déficit comercial con China, pero también cambios "estructurales", como el cese de la transferencia obligatoria de tecnologías, el respeto de los derechos de propiedad intelectual, el fin de la piratería informática y el levantamiento de las barreras no arancelarias.

Pekín podría ofrecer "comprar más productos estadounidenses", como la soja, "lo que seguramente alegrará al presidente Trump", indica Dollar.

- Una difícil vigilancia -

China podría "aceptar estampar en el papel las cuestiones estructurales pero luego será difícil para Estados Unidos pedir más", por ejemplo en materia de control de la aplicación de estos cambios profundos, agregó.

Una nueva ley sobre inversiones extranjeras sería presentada a la Asamblea Nacional Popular china, que comienza a sesionar el 5 de marzo, dijo el economista. Más allá de esto, "será francamente difícil pensar en medidas para verificar la aplicación" de las reformas.

"Quienes más podrán verificar" la implementación de las reformas estructurales "serán las compañías estadounidenses que mantienen negocios en China", sugiere Hufbauer, del PIIE. "Y es probable que los servicios del USTR las interroguen para evaluar al detalle si las cosas se mueven".

Reinsch es más pesimista. "Pienso que en aquello que insiste Lighthizer es un plan de aplicación muy intrusivo, con la facultad para Estados Unidos de conservar unilateralmente la posibilidad de restablecer los aranceles suplementarios, y no creo que los chinos puedan hacer todo lo que se les pida".

También Dollar sostiene que Estados Unidos pretende guardarse la carta de "la amenaza de los derechos aduaneros", pero ello puede llevar a prolongar "la incertidumbre de los medios de negocios".

Si hubiera acuerdo, la administración estadounidense se plantea la posibilidad de una cumbre entre Xi y Trump en las próximas semanas.

¿En Pekín o en Washington? "Lo dos campos tienen su orgullo. Si el presidente Trump invita al presidente Xi a su propiedad de Mar-a-Lago, en Florida, con todos los honores correspondientes, creo que el presidente chino estará de acuerdo", concluye el experto de la Brookings.