Robert Zoellick asumió este lunes la presidencia del Banco Mundial, con la tarea principal de restablecer la confianza en la institución tras el escándalo que envolvió a su predecesor, Paulo Wolfowitz.
El principal problema del nuevo dirigente, es que el director gerente del Fondo Monetario Internacional, FMI, Rodrigo Rato, anunció el jueves su dimisión, que se suma a la crisis que afecta a ambas instituciones de Bretton Woods.
Vistiendo un traje gris oscuro y una corbata roja, el ex representante estadounidense de Comercio, Ustr, llegó al banco poco antes de las 12.20 GMT.
Sonriente, el undécimo presidente en la historia del Banco Mundial fue recibido por Paatii Ofosu-Amaah, vicepresidente y secretario general de la institución. No se informó sobre su agenda en la jornada.
Propuesto por Estados Unidos, el ex número dos del departamento de Estado y ex miembro del Banco de inversiones Goldman Sachs, Zoellick era el único candidato en lista para la presidencia del BM, tras la renuncia de Paul Wolfowitz, que dejó el cargo el 30 de junio.
De acuerdo con una regla tácita, la administración estadounidense designa al presidente del Banco Mundial mientras que Europa elige al del FMI. Una de las primeras misiones que se asignó el nuevo jefe del BM es la de escuchar al personal, que perdió confianza en la dirección luego del escándalo Wolfowitz, acusado de favorecer la carrera de su compañera sentimental, también empleada del banco.
'Me voy a concentrar muy especialmente en el personal y aprender a conocer a la dirección', declaró el viernes Zoellick al Financial Times.'Quiero hacer comprender a la gente que conozco sus cualidades', agregó, en la primera entrevista luego de su nominación. 'La gente necesita ser tratada con dignidad', afirmó.
Fuera de la institución, Zoellick también tendrá una ardua tarea para restablecer la credibilidad del banco, afectado por el escándalo y presa de una crisis de legitimidad. Primeramente debe lograr la reconstitución de los fondos de la Asociación Internacional de Desarrollo, IDA. Los principales proveedores de fondos de esta entidad que ayuda a los países más pobres del planeta, principalmente africanos, que realizaron del 28 al 30 de junio en Maputo su segunda reunión de negociación, cuya próxima etapa importante está prevista para el otoño boreal.
Paralelamente Zoellick debe preparar la asamblea general del BM, su primer discurso ante los ministros de Finanzas de los 185 países miembro de la institución. Prevista para octubre, esta asamblea, que coincide con la del FMI, dará la ocasión al flamante presidente de presentar una nueva estrategia para la envejecida institución, que ya no tiene el monopolio de la ayuda internacional.