25/05/2022
05:10 PM

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Xiomara Castro juró ante una jueza de sentencias

Ante la presencia de la vicepresidenta de EE UU, Kamala Harris, y el rey Felipe VI de España, Xiomara Castro se convirtió en la primera mujer presidenta del país.

TEGUCIGALPA. De cara a unos 40,000 ciudadanos imbuidos en una fiesta democrática, Iris Xiomara Castro Sarmiento (62 años) juró ayer ante Karla Lizeth Romero Dávila, jueza de sentencias, que respetará las leyes y la Constitución de la República al convertirse en la primera mujer que ejercerá el cargo de presidente en Honduras.

Alrededor de las 12:06 del mediodía, bajo un sol inclemente, Castro dijo: “Prometo ser fiel a la república, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes”, mientras alzaba la mano derecha y posaba la izquierda sobre un ejemplar de la carta magna sostenido por su nieta Irene Melara.

Mientras la jueza Romero Dávila tomaba el juramento de la mandataria, en cumplimiento al artículo 244 constitucional, Luis Redondo, quien es reconocido por Castro como el legítimo presidente del Poder Legislativo, sostenía el micrófono.

3 claves de la investidura

La nueva mandataria estuvo rodeada de miles de sus compatriotas y de líderes de izquierda latinoamericanos, a pesar de la ausencia de varios mandatarios regionales, y cuenta con el apoyo de Estados Unidos y la comunidad internacional.

Jueza toma el juramento y no el presidente del Congreso. Según el artículo 244 de la Constitución, la promesa de ley la puede tomar el presidente el Congreso, presidente de la Corte o un juez. Actualmente, dos directivas disputan la autoridad en el Legislativo.

El presidente de El Salvador envió al vicepresidente.El presidente Nayib Bukele, admirado por muchos hondureños, no asistió a la toma, pese a que estaba invitado. Envió al vicepresidente Félix Ulloa. Bukele por ahora pasa por un mal momento con EUA.

Diez minutos más tarde, el expresidente Manuel Zelaya Rosales, quien acompañaba a Castro en el estrado principal como el primer caballero de la nación, dio una sorpresa a todos al sacar de una caja de madera y mostrar la banda presidencial que a él le impusieron el 27 de enero de 2006 la cual, para él, simboliza la última de la era democrática.

Después de mostrar la antigua banda, de dos franjas de azul profundo y una blanca en el centro con el escudo nacional, exhibió la nueva, de color azul turquesa, con franja blanca y escudo.

Con la asistencia de Irene Melara, Luis Redondo le impuso la banda a Castro para cerrar el ritual de investidura.Los designados presidenciales Salvador Nasralla, Doris Gutiérrez al igual que Renato Florentino Pineda a viva voz hicieron el mismo procedimiento y estamparon su firma en el acta de toma de promesa constitucional.

Antes de que la ceremonia llegara al punto cumbre, ingresó la delegación de Estados Unidos, encabezada por la vicepresidenta Kamala Harris, quien se mantuvo en el estrado principal sentada al lado del rey Felipe VI de España.

Entre otras figuras destacadas se encontraba el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado; la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández, el vicepresidente de Taiwán, William Lai; Raquel Peña, vicepresidenta de República Dominicana.

Las promesas

Después de los cañonazos de salva denotados por las Fuerzas Armadas, en el Estadio Nacional entonaron el Himno Nacional.

Castro, con la mano derecha en el pecho y el puño izquierdo alzado, cantó de manera fervorosa, mientras en el Monumento a la Paz del cerro Juana Laínez izaban la bandera de Honduras con los colores originales, dos franjas de azul turquesa, una franja blanca en el centro con cinco estrellas de azul turquesa.

La ceremonia de investidura culminó después de la una de la tarde con la legendaria frase de Ernesto Guevara de la Cerna “hasta la victoria siempre”, expresada por Castro como el colofón del discurso que pronunció y el cual duró 42 minutos.

A los ciudadanos, al discursar, prometió que eliminará en los primeros cien días de gobierno las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (Zede), exonerará del pago de energía eléctrica a los más pobres, creará una comisión contra la corrupción con el apoyo de la ONU y otras acciones.

Luego procedió a tomar juramento a los secretarios de Estado y funcionarios de su gabinete de gobierno y, junto con Zelaya Rosales y su nieta, realizaron un breve recorrido para saludar a los ciudadanos que estaban al pie del estrado.Antes de salir del estadio, durante el recorrido, Bertha Zúniga Cáceres, hija de la extinta ambientalista Berta Cáceres, le entregó a Castro la Vara Alta indígena lenca, hecha de caoba empleada por las autoridades de los pueblos aborígenes del occidente.

El acto de investidura, que comenzó a las 11:59 am cuando Redondo anunció la reanudación de la sesión del Congreso Nacional, trasladada del Poder Legislativo al Estadio Nacional, tuvo como preámbulo una fiesta cívica que arrancó desde la madrugada con el ingreso de ciudadanos y luego los invitados de diferentes países.

Antes de convertirse oficialmente en la presidenta de Honduras, Castro, su esposo Zelaya e hijos llegaron (a las 9:45 am) a la ermita de Suyapa para participar en una misa de 15 minutos celebrada por el sacerdote Carlo Magno y monseñor Ángel Garachana.

De la ermita, la pareja presidencial, los dos con sombreros, salieron rumbo al estadio en un carro Jeep para saludar a los hondureños.

La emotividad ciudadana y el fervor patriótico se mantuvieron de principio a fin en la solemne ceremonia de traspaso presidencial.

Xiomara Castro: “Se llamará a cuentas a aquellos que han sido responsables de que la imagen de nuestro país ande por los suelos”.