Tegucigalpa, Honduras.
Los vendedores ambulantes protestaron por tercer día consecutivo este jueves en Tegucigalpa, capital de Honduras, debido a que la municipalidad no les permite vender en las aceras de la ciudad porque supuestamente impiden el acceso a los peatones y congestionan el tráfico vehicular.
La policía municipal ha recibido el respaldo de varios agentes de la Policía Nacional de Honduras.
Las cortinas de hierro de los negocios lucen cerradas a dos días de la nochebuena, periodo sumamente rentable para los comerciantes.
'Vamos a continuar con las protestas mientras no nos dejen trabajar', dijo un hombre a través de un megáfono.
Un supermercado también tuvo que cerrar operaciones.
Algunos bancos permanecen alertas ante la gran cantidad de personas que salieron a protestar a la calle.
Los vendedores ambulantes protestaron por tercer día consecutivo este jueves en Tegucigalpa, capital de Honduras, debido a que la municipalidad no les permite vender en las aceras de la ciudad porque supuestamente impiden el acceso a los peatones y congestionan el tráfico vehicular.
Hay varias calles cerradas ante una gran cantidad de manifestantes que se desplazan por las principales calles del centro de la ciudad.
Debido al alboroto, algunos bancos, reposterías, negocios, ópticas, panaderías, cafeterías y tiendas de ropa decidieron cerrar sus negocios.
El pasado martes un joven vendedor ambulante resultó herido de gravedad tras recibir varios impactos de bala supuestamente tras enfrentarse a los policías municipales.
Varios negocios han cerrado a causa del alboroto que se vive en las calles de la capital hondureña. |
La policía municipal ha recibido el respaldo de varios agentes de la Policía Nacional de Honduras.
Las cortinas de hierro de los negocios lucen cerradas a dos días de la nochebuena, periodo sumamente rentable para los comerciantes.
'Vamos a continuar con las protestas mientras no nos dejen trabajar', dijo un hombre a través de un megáfono.
Un supermercado también tuvo que cerrar operaciones.
Algunos bancos permanecen alertas ante la gran cantidad de personas que salieron a protestar a la calle.
La capital está inundada de policías y militares, y de vendedores ambulantes.
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