Nasry Asfura asumió este martes 27 de enero como nuevo presidente de Honduras, precedido por el apoyo público que le dio el presidente estadounidense, Donald Trump, pocos días antes de las elecciones del 30 de noviembre de 2025, después de cuatro años, del Gobierno de Xiomara Castro.
La ceremonia de investidura de Nasry Asfura como presidente de la República de Honduras dio inicio a las 9:00 de la mañana, con la asistencia de funcionarios públicos, representantes diplomáticos y diversas personalidades del ámbito político y social.
El mandatario asumió el cargo sin la presencia de jefes de Estado ni gobernantes extranjeros, una decisión que fue atribuida a criterios de austeridad, tal como se explicó en distintas intervenciones previas al acto protocolario.
A diferencia de anteriores tomas de posesión, tradicionalmente realizadas en el Estadio Nacional José de la Paz Herrera, el evento oficial se desarrolló en el hemiciclo del Congreso Nacional, rompiendo con una práctica sostenida durante años.
Durante la ceremonia, la Banda de los Supremos Poderes interpretó las notas del Himno Nacional de Honduras, marcando uno de los momentos solemnes del acto.
Posteriormente, Nasry Asfura rindió la promesa de ley ante el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano. "Honduras, para servirte estamos", expresó el nuevo mandatario, acompañado por su esposa, Lissette Del Cid, y sus hijas Stephanie, Monique y Alexandra.
Acto seguido, Zambrano le impuso la banda presidencial, formalizando así el traspaso del mando.
Luego, se procedió a la juramentación de los designados presidenciales, quienes quedaron oficialmente habilitados para asumir sus funciones.
Previo a la investidura, un amplio dispositivo de seguridad fue desplegado en los alrededores del Congreso Nacional, con el objetivo de resguardar el perímetro y garantizar el desarrollo ordenado del evento.
Primer discurso
En su primer discurso como presidente de Honduras, Asfura dijo que llegó a ese lugar gracias al apoyo de los hondureños, pero, especialmente, gracias a Dios. Añadió que cada aporte a la defensa de la democracia le ayudó a obtener la presidencia de Honduras.
Durante su mensaje, llamó a iniciar de inmediato la labor de gobierno y subrayó la necesidad de actuar con responsabilidad y cercanía con la población.
"Tenemos que ponernos a trabajar con humildad, el tiempo empezó a correr, tenemos que resolver problemas a la gente para servirles", expresó.
Al referirse a las prioridades de su administración, detalló acciones concretas en áreas clave: "Seguridad: de frente a lucha contra la inseguridad. Salud: mora quirúrgica y atender con medicinas a la gente. Educación: ya mandamos a imprimir 10 millones de libros para niños de primer grado".
El mandatario también enfatizó la importancia de fortalecer la infraestructura como base del desarrollo nacional: "No podemos optar por el desarrollo si no tenemos infraestructura".
En su discurso, Asfura apeló a la unidad nacional y al entendimiento entre los distintos sectores del país: "Los hondureños queremos paz y prosperidad, y en eso nos vamos a enfocar. Una familia dividida no avanza y Honduras es una gran familia que debe respetarse y trabajar unida por su futuro".
Finalmente, aseguró que su gestión no estará marcada por divisiones políticas y reiteró su compromiso de gobernar para todos. "No existen diferencias ni colores políticos, no existen ideologías que nos vayan a dividir, estoy aquí para servirles también".
"Honduras, no te voy a fallar. Vamos a estar bien, Dios los bendiga a ustedes y a su familia. Muchas gracias", concluyó.
¿Quién es Asfura?
También conocido como Papi a la orden por su trato directo y su discurso centrado en el trabajo, Asfura, del conservador Partido Nacional, asumió para el período 2026-2030, después de perder las elecciones generales de 2021 contra Xiomara Castro, esposa del expresidente Manuel Zelaya, del Partido Libertad y Refundación (Libre).
Con la asunción de Asfura regresó el tradicional bipartidismo que ha marcado la historia política de Honduras, con los centenarios partidos Nacional y Liberal, ambos conservadores, que además vuelven a ser las principales fuerzas en el Parlamento, con 90 de los 128 diputados que integran ese poder del Estado.
Asfura, a quien el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le expresó su apoyo público tres días antes de las elecciones generales del 30 de noviembre, y que para algunos analistas pudo ser clave en su elección, es un empresario de la construcción, de origen palestino, nacido el 8 de junio de 1958 en Tegucigalpa.
El nuevo mandatario hondureño sucede en la Presidencia de Honduras a Castro, quien aunque respetó los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE), no lo reconoce como presidente, aduciendo que hubo "fraude" en los comicios de 2025, marcado por un recuento de votos lento y repleto de parones y fallas técnicas, y cuyos resultados presidenciales no se dieron a conocer hasta el 24 de diciembre.
Según anunció el CNE, Asfura ganó las elecciones con el 40,26 % de los votos, con una diferencia muy estrecha con Salvador Nasralla, del Partido Liberal, que obtuvo el 39,54 %, mientras que la postulante del Partido Libre, Rixi Moncada, fue tercera con el 19,19 %.
Con Asfura, el Partido Nacional regresa al poder después de tres períodos consecutivos, entre 2010 y 2022, que fueron salpicados por múltiples denuncias de corrupción y narcotráfico, principalmente en los últimos ocho años, con Juan Orlando Hernández como presidente.
El último período de Hernández (2018-2022) también fue empañado por su reelección, en 2017, aún cuando la Constitución de la República no lo permite bajo ninguna modalidad.
Además, Hernández fue extraditado en abril de 2022 a EE.UU., donde en 2024 fue condenado por narcotráfico a 45 años de cárcel, pero el pasado 1 de diciembre fue indultado por Trump, pocos días después de que el mandatario estadounidense anunciara su apoyo a Asfura.
Asfura fue alcalde de la capital hondureña durante dos períodos consecutivos (2014-2022), etapa en la que impulsó numerosas obras de infraestructura de acero y cemento destinadas a mejorar la circulación vehicular, lo que dio un aire de modernización a varias zonas de la ciudad.
Casado con Lissette del Cid y padre de tres hijas, Asfura ha ejercido diversos cargos públicos desde finales del siglo pasado, entre ellos regidor (concejal) de la Alcaldía de Tegucigalpa y ministro del Fondo de Inversión Social.
Tras concluir la secundaria en un colegio católico, inició estudios de ingeniería civil, aunque pronto optó por dedicarse de lleno a la industria de la construcción, actividad a la que ha consagrado la mayor parte de su vida.
En la campaña presidencial, Asfura centró su propuesta en la estabilidad fiscal, la generación de empleo y la infraestructura productiva, además de plantear el fortalecimiento del sector agropecuario, la mejora de la conectividad y la ejecución de proyectos con impacto inmediato en la economía local.
También prometió "trabajo y más trabajo", una consigna coherente con su imagen pública: suele vestir pantalón vaquero, camisa arremangada y zapatos de trabajo de campo, y afirma no ser "un empleado para estar en una cómoda oficina".
En 2020 fue señalado por una unidad del Ministerio Público por presunto lavado de activos, fraude, malversación de caudales públicos y abuso de autoridad, pero un fallo del Poder Judicial descartó llevarlo a juicio.
El dirigente ha rechazado esos señalamientos, así como cualquier implicación en los Papeles de Pandora, un escándalo internacional de corrupción que involucró a políticos, funcionarios y empresarios.