Puerto Cortés también fue azotado por la furia de la depresión número 16. Como consecuencia, muchos hogares de Baracoa Pueblo y otros sectores resultaron anegados.
Los numerosos damnificados se han refugiado en albergues, donde han recibido asistencia humanitaria. Otros han hecho de los furgones de carga sus hogares temporales y varios se han instalado en centros de educación básica.
María Eduviges Bonilla agradeció a Dios porque no se registraron víctimas mortales, sólo perdidas materiales.
'Lo único que nos preocupa es que el director de la escuela Ramón Villeda Morales nos amenace con sacarnos, pues nuestras vivienda aún permanecen llenas de agua. Tenemos pequeños que se nos están enfermando por la falta de comida', aseguró.
Los pobladores estaban conscientes del peligro desde que inició la tormenta porque viven en la parte baja del sector.
Agradecieron a los lectores por colaborar con prendas de vestir y víveres.