Casi todos los días, cuando baja la marea, salen a las tres de la mañana acompañados por la oscuridad de la noche. Toman sus pequeñas lanchas y se prepararan para no acatar la ley, buscando su sustento diario, pero lamentablemente dañan el ambiente.
La ley prohíbe que los pescadores faenen con redes en la boca de los ríos porque eso altera el ciclo reproductivo de los peces, pero lo hacen en Sambo Creek y en Corozal. Esta mala práctica se les ha ido de las manos a las autoridades.
El titular de Digepesca, Ramón Cáceres, dice que la falta de conocimiento de la mayoría de los pescadores artesanales los lleva a incumplir las leyes y dañar la fauna marina.
Las leyes indican que no deben pescar con tramayos y chinchorros en las desembocaduras de los ríos ni capturar peces en estado reproductivo o de tamaño pequeño.
Las redes para pescar deben tener hoyos de no menos de tres pulgadas. De este modo les dan el espacio a los peces más pequeños para escapar si son capturados.
Problema
Según Cáceres, en Corozal habitan 220 pescadores y en Sambo Creek hay al menos 250.
“En estas zonas hemos decomisado la mayor cantidad de redes que no cumplen las normas”, informó.
En La Ceiba hay diez grupos de pescadores, cuatro de los cuales tienen sus propias lanchas. “A dos de ellos les hemos decomisado sus redes porque recientemente se les encontró pescando en desembocaduras”, relató Cáceres. “Como hay tantos pescadores, nuestros recursos se quedan cortos para vigilarlos a todos”, afirmó.
El comandante de la Fuerza Naval, Nelson Varela, asegura que también colaboran para controlar la pesca en los bordos de los ríos. “Este año hemos capturado aproximadamente a seis personas que violaban las reglas de pesca”, informó.
“Agentes de la Base Naval hacen recorridos tres veces por semana en lanchas con seis agentes cada una”, declaró el comandante.
Los pescadores alegan que las autoridades no controlan quién pesca, dónde y cuándo. “Los pescadores de Corozal vienen a nuestra comunidad y capturan peces de todo tamaño”, aseguró Óscar Armando Úrbina, un pescador artesanal de la colonia Miramar.
“En esta zona ya no se encuentran peces porque aquí pesca cualquiera. Las autoridades deben establecer zonas de pesca porque no vamos a Corozal ni a otras comunidades a trabajar”, se quejó.
“Si existieran leyes que dijeran dónde debe pescar cada quien, no habría estos problemas”, expresó Marcos Paz.
Los esfuerzos de las autoridades parecen ser en vano, mientras la fauna marina disminuye.