Tegucigalpa, Honduras.
La madre del bebé que creyó que le habían intercambiado dijo ayer que amaba a su bebé, sin importar si era varón o hembra.
Con un 99.99 % de probabilidades se comprobó que Ligia Obando y Juan Carlos Hernández son los padres biológicos del pequeño varón que hasta ayer por la mañana no admitían como suyo.
La confusión, que mantuvo en vilo a una madre y a toda su familia, fue producto de la irresponsabilidad del Hospital Escuela, ya que fue el mismo personal quien hizo constar que la mujer había traído al mundo a una niña.
Por coincidencia, Ligia Claudeth afirma que los ultrasonidos realizados a ella con anterioridad indicaban que tendría una niña, lo cual motivó a sus familiares a buscarle por nombre Samantha Claudeth y que decenas de prendas rosadas estuvieran en casa esperando por ella.
“Basándose en los resultados de ADN, el señor Juan Carlos Hernández García y la señora Ligia Claudeth Obando Rivera no pueden ser excluidos como padres biológicos del menor recién nacido, con una probabilidad de paternidad de 99.9999%”, dice el dictamen entregado ayer. El análisis fue hecho por el Ministerio Público en vista de las acusaciones hechas al hospital.
En una reunión entre las autoridades del centro, la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) y la madre del recién nacido se habló sobre toda la situación.
Angustiada, la madre del menor ingresó bañada en lágrimas a la oficina para conocer el dictamen. Después de conocer el resultado, Ligia comentó en medio del llanto que acepta completamente como suyo al recién nacido.
“Vamos a hacer una segunda prueba, pero si están las pruebas yo quiero a mi hijo, no me importa el sexo, yo lo amo y quiero estar con él”, dijo la joven madre, mientras la llevaban en una silla de ruedas a ver por segunda vez a su retoño.
La progenitora mencionó que desde el día viernes, cuando se originó el escándalo, no ha tenido contacto con el bebé.
“Me lo voy a llevar, yo lo acepto, es mi hijo, si las pruebas dicen que es mío, yo amo a mi bebé, quiero verlo, quiero estar con él; pero sí, vamos a tener una segunda opinión”, mencionó.
Reacción
La presidenta de la junta directiva del Hospital Escuela, Elsa Palou, reconoció que los familiares del bebé están en todo el derecho de llevar el caso a las esferas judiciales.
Sin embargo, la funcionaria indicó que es un hecho que el hospital y su personal nunca intercambió bebés.
“Estábamos tranquilos porque sabíamos que ese era el bebé, pero había que demostrarlo y la única forma era con la prueba de ADN que no la hizo el hospital, la hizo el Ministerio Público, no hay ninguna duda”, expresó.
La doctora explicó que el error se produjo cuando al nacer la criatura, el médico que atendió el parto dijo que había nacido una niña, motivo por el cual, tanto la madre como el niño, portaron un brazalete en que decía que era una niña. Sin embargo, el médico, al conocer que el pequeño había nacido con complicaciones, se preocupó únicamente por enviarlo a reanimación.
“Él, al ver que el niño ameritaba reanimación, la prioridad inmediata se vuelve a la reanimación, no el sexo del bebé. él no estaba seguro, pero los pediatras que estaban en reanimación sí estaban seguros de que era varón”, dijo.
Informó que esta es una falla que se cometió dentro de la institución y que será interna la sanción que se aplicará.
La madre del bebé que creyó que le habían intercambiado dijo ayer que amaba a su bebé, sin importar si era varón o hembra.
Con un 99.99 % de probabilidades se comprobó que Ligia Obando y Juan Carlos Hernández son los padres biológicos del pequeño varón que hasta ayer por la mañana no admitían como suyo.
La confusión, que mantuvo en vilo a una madre y a toda su familia, fue producto de la irresponsabilidad del Hospital Escuela, ya que fue el mismo personal quien hizo constar que la mujer había traído al mundo a una niña.
Por coincidencia, Ligia Claudeth afirma que los ultrasonidos realizados a ella con anterioridad indicaban que tendría una niña, lo cual motivó a sus familiares a buscarle por nombre Samantha Claudeth y que decenas de prendas rosadas estuvieran en casa esperando por ella.
“Basándose en los resultados de ADN, el señor Juan Carlos Hernández García y la señora Ligia Claudeth Obando Rivera no pueden ser excluidos como padres biológicos del menor recién nacido, con una probabilidad de paternidad de 99.9999%”, dice el dictamen entregado ayer. El análisis fue hecho por el Ministerio Público en vista de las acusaciones hechas al hospital.
En una reunión entre las autoridades del centro, la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) y la madre del recién nacido se habló sobre toda la situación.
Angustiada, la madre del menor ingresó bañada en lágrimas a la oficina para conocer el dictamen. Después de conocer el resultado, Ligia comentó en medio del llanto que acepta completamente como suyo al recién nacido.
“Vamos a hacer una segunda prueba, pero si están las pruebas yo quiero a mi hijo, no me importa el sexo, yo lo amo y quiero estar con él”, dijo la joven madre, mientras la llevaban en una silla de ruedas a ver por segunda vez a su retoño.
La progenitora mencionó que desde el día viernes, cuando se originó el escándalo, no ha tenido contacto con el bebé.
“Me lo voy a llevar, yo lo acepto, es mi hijo, si las pruebas dicen que es mío, yo amo a mi bebé, quiero verlo, quiero estar con él; pero sí, vamos a tener una segunda opinión”, mencionó.
Reacción
La presidenta de la junta directiva del Hospital Escuela, Elsa Palou, reconoció que los familiares del bebé están en todo el derecho de llevar el caso a las esferas judiciales.
Sin embargo, la funcionaria indicó que es un hecho que el hospital y su personal nunca intercambió bebés.
“Estábamos tranquilos porque sabíamos que ese era el bebé, pero había que demostrarlo y la única forma era con la prueba de ADN que no la hizo el hospital, la hizo el Ministerio Público, no hay ninguna duda”, expresó.
La doctora explicó que el error se produjo cuando al nacer la criatura, el médico que atendió el parto dijo que había nacido una niña, motivo por el cual, tanto la madre como el niño, portaron un brazalete en que decía que era una niña. Sin embargo, el médico, al conocer que el pequeño había nacido con complicaciones, se preocupó únicamente por enviarlo a reanimación.
“Él, al ver que el niño ameritaba reanimación, la prioridad inmediata se vuelve a la reanimación, no el sexo del bebé. él no estaba seguro, pero los pediatras que estaban en reanimación sí estaban seguros de que era varón”, dijo.
Informó que esta es una falla que se cometió dentro de la institución y que será interna la sanción que se aplicará.