San Pedro Sula, Honduras.
De los 17 mil marinos activos que navegan en aguas nacionales e internacionales, unos 4 mil son sampedranos, confirma Juan Izcano, presidente de la Federación Sindical de Marinos de Honduras (Fesimanh).
Quienes aspiran a prepararse tienen la ventaja de que San Pedro Sula cuenta con un acceso amplio a la educación bilingüe. Por ello no necesitan trasladarse hacia afuera.
Parte de los cursos son recibidos en las oficinas del Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop), ubicadas en la 33 calle, contiguo al Estadio Olímpico. Para completar su formación deben asistir a la Escuela Marítima Centroamericana ubicada en Omoa, Cortés.
Esteban Ortiz (36) es un marino que lleva 17 años navegando en aguas distantes de las catrachas para darle alimento y educación a sus hijos.
Él es parte de los 17 mil navegantes que dos semanas atrás se sentían intranquilos porque corrían el riesgo de quedar sin empleo debido al retraso en la firma del Convenio sobre el trabajo marítimo 2006, una enmienda de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) que busca garantizar condiciones laborales y de vida decentes para los marinos. Sin embargo, la calma ha vuelto tras su ratificación en el Congreso Nacional. Lo único que queda pendiente es su publicación en el diario oficial La Gaceta.
“La mano de obra del marino hondureño ha dejado de estar en riesgo con la firma de este acuerdo que es un requisito internacional para que las empresas puedan contratar a nuestros elementos”, manifiesta Izcano.
Profesionales. Wilmer Javier Zelaya, presidente del Sindicado Profesional de Marinos de Honduras (Sipromarh), revela que ingenieros, doctores y profesionales del nivel superior quieren laborar en alta mar. Zelaya resume las razones: “hay pocas fuentes de empleo en el país y si se hace una comparación de sueldos los que se reciben en los barcos son mayores a los que se ganan en tierra”.
De los 17 mil marinos activos que navegan en aguas nacionales e internacionales, unos 4 mil son sampedranos, confirma Juan Izcano, presidente de la Federación Sindical de Marinos de Honduras (Fesimanh).
Quienes aspiran a prepararse tienen la ventaja de que San Pedro Sula cuenta con un acceso amplio a la educación bilingüe. Por ello no necesitan trasladarse hacia afuera.
Parte de los cursos son recibidos en las oficinas del Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop), ubicadas en la 33 calle, contiguo al Estadio Olímpico. Para completar su formación deben asistir a la Escuela Marítima Centroamericana ubicada en Omoa, Cortés.
Esteban Ortiz (36) es un marino que lleva 17 años navegando en aguas distantes de las catrachas para darle alimento y educación a sus hijos.
Él es parte de los 17 mil navegantes que dos semanas atrás se sentían intranquilos porque corrían el riesgo de quedar sin empleo debido al retraso en la firma del Convenio sobre el trabajo marítimo 2006, una enmienda de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) que busca garantizar condiciones laborales y de vida decentes para los marinos. Sin embargo, la calma ha vuelto tras su ratificación en el Congreso Nacional. Lo único que queda pendiente es su publicación en el diario oficial La Gaceta.
“La mano de obra del marino hondureño ha dejado de estar en riesgo con la firma de este acuerdo que es un requisito internacional para que las empresas puedan contratar a nuestros elementos”, manifiesta Izcano.
Profesionales. Wilmer Javier Zelaya, presidente del Sindicado Profesional de Marinos de Honduras (Sipromarh), revela que ingenieros, doctores y profesionales del nivel superior quieren laborar en alta mar. Zelaya resume las razones: “hay pocas fuentes de empleo en el país y si se hace una comparación de sueldos los que se reciben en los barcos son mayores a los que se ganan en tierra”.