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Santa Rosa de Aguán aún lucha por salir del letargo que hace 18 años dejó Mitch

  • Actualizado: 28 octubre 2016 /

Colón, Honduras.

El paso del huracán Mitch por Santa Rosa de Aguán en octubre de 1998 cambió para siempre la vida de un municipio que hasta entonces avanzaba hacia la prosperidad.

Poblados enteros desaparecieron, hatos de ganado completos se ahogaron, cultivos de arroz y granos básicos fueron arrasados en una tierra que ahora intenta superar el huracán más mortal que ha azotado a Honduras.

El río Aguán, en una mortal alianza con el huracán, cambió el panorama de comunidades enteras y dejó luto, ya que se cobró la vida de 41 personas.

Este municipio fue el más afectado en el litoral hondureño por este fenómeno mortal que unió el mar y el río para destruir todo.

Las comunidades de Santa Rosa de Aguán y La Barra fueron las más afectadas por la furia del ciclón.
“Escuchábamos los gritos de la gente pidiendo ayuda, los que pudieron salvar sus vidas se fueron del municipio; unos viven en Estados Unidos. Nadie de los que vivimos aquí quiere recordar esa tragedia”, dice Ricardo Norales Güity, habitante de esta comunidad garífuna.

La cabecera municipal y la comunidad de la Barra estaban unidas antes del Mitch, ahora han quedado divididas por islotes cubiertos de mangles y rodeados por la desembocadura del río Aguán.

Desde entonces, los habitantes intentan vivir de la pesca, la agricultura y otras actividades.

Aquí las fuentes de empleo son escasas, las únicas instituciones públicas que existen son la alcaldía municipal y el Juzgado de Paz de lo Civil y Criminal.

Foto: La Prensa



La Planada

La gente que se ha quedado a vivir en esta franja de tierra rodeada por el río y el mar se han resignado a pasar los últimos días de sus vidas en esta zona ya martirizada por el Mitch y donde las dunas de arenas la están sepultando.

Mientras una minoría ha logrado ubicarse en una zona más segura conocida como La Planada, un proyecto habitacional construido por organismos internacionales y que está a más de un kilómetro de Santa Rosa de Aguán.

Ahora la nueva generación ve un gran futuro en este lugar donde la naturaleza juega a su antojo.

Foto: La Prensa

En la cabecera municipal, la nueva generación que crece demanda de mayores oportunidades en esta tierra martirizada.
“Los proyectos que han venido a nuestra comunidad han sido gracias a organizaciones no gubernamentales, pero soñamos con tener mejores condiciones y oportunidades, aquí, necesitamos más ayuda del Gobierno”, expresó Wanda López, joven oriunda de esta comunidad.

A pesar del disimulo estatal, los habitantes de Santa Rosa de Aguán han asumido el reto de levantar su municipio.

“En lo único que nos apoya el Gobierno es con las transferencias. Aún así hemos logrado cambiar la imagen de nuestras comunidades. Ya pavimentamos sus calles y apoyamos la educación. También construimos muelles para volver el municipio atractivo”, expresó Pablo Castro, alcalde municipal.

Foto: La Prensa

Uno de los avances más notorios es la pavimentación de algunos tramos de la carretera que conduce a este municipio.
En medio de esos anhelos por salir adelante, el turismo es una propuesta del largo plazo.

En las playas hermosas se pueden emprender aventuras en el Aguán, tienen la riqueza cultural de la comunidad garífuna y por qué no, sacar provecho de los vestigios que dejó el Mitch.

Foto: La Prensa