Puerto Cortés.

El acelerado contagio de porteños con COVID-19 ha obligado a sus autoridades a reforzar las medidas de prevención y acondicionar varias salas: una en el Hospital de Área y otra en el instituto Franklin Delano Roosevelt.

Miembros del comité de emergencia municipal (Codem) de este lugar informaron que los pacientes con el virus ya suman 18; hace dos semanas la cifra apenas llegaba a diez. Eso llevó al viceministro de Salud, Roberto Cosenza, a reunirse con el alcalde Allan Ramos y el resto del equipo de la Municipalidad y de esa Secretaría para evaluar los resultados de las labores que están desarrollando y a la vez implementar nuevas estrategias para frenar la enfermedad.

“Tenemos que continuar con las medidas de prevención, en especial en el cuidado de las personas mayores de 60 años de edad y de las que padecen de enfermedades asociadas a la pandemia”, dijo Cosenza.

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La Secretaría de Salud asignará diez millones de lempiras para mejorar y equipar las salas de COVID-19 en el hospital y el colegio para una mejor atención a los pacientes. También anunció la instalación de un sistema electrónico para un mejor manejo de los expedientes de esos enfermos y evitar así que estos salgan y se corra el riesgo de contagio.

El alcalde Allan Ramos dijo que el contar con el puerto más importante de Honduras los obliga a redoblar esfuerzos para frenar el virus y que las exportaciones e importaciones no se paren.

“Nos hemos asegurado que las exportaciones salgan a la hora y el día indicado, de igual manera las importaciones que suplen el mercado nacional, eso garantiza que la economía este activa y los efectos de la pandemia sean menores. A diario salen y llegan barcos con producto procedentes y con destino a distintas regiones del mundo”, indicó.

Ramos dijo que hay un equipo del Codem designado para hacer auditorías permanentes en las empresas para que cumplan con las medidas de fumigación, vestimenta y mascarillas para la prevención contra el virus.

Señaló que para evitar riesgo de contagio no permiten que ningún tripulante de los barcos que llegan se baje, por lo que la operación de carga y descarga se hace con grúas sin el contacto entre los trabajadores.