Cientos de familiares y amigos de las víctimas del segundo accidente aéreo más cruento en la historia de Estados Unidos dedicaron a su memoria un monumento, en medio de recuerdos de los muertos, varios de ellos de origen dominicano.
Personas con rosas rojas y fotografías se reunieron en una playa nublada para contemplar los nombres de las 265 personas muertas cuando se estrelló el vuelo 587 de American Airlines hace cinco años.
'Es un lugar a donde podemos venir y orar', dijo Ana Lora, al colocar un automóvil a escala cerca del nombre de su hermano, José Francisco Lora, quien los coleccionaba. 'Es algo que en verdad necesitamos', dijo.
El accidente causó además la muerte de cinco personas en tierra, cuando el avión cayó en el tranquilo barrio de Queens. La Oficina de Seguridad en el Transporte determinó que la cola del Airbus A300 se había desprendido y culpó de lo ocurrido a un error del piloto, falta de entrenamiento y controles demasiado sensibles.
El desastre conmocionó a una ciudad todavía afectada por los atentados contra las Torres Gemelas dos meses antes y a la República Dominicana, de donde partió el avión con destino al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy.