Se avecinan cambios. Dos misiones de la Nasa, Stardust y New Horizons, tratan de recomponer el sistema solar y definir mejor de qué están hechos los cuerpos menores, el sinfín de asteroides y cometas que aportan riqueza al ambiente espacial.
El Sol y los nueve planetas ordenados, con sus órbitas y algunas lunas dibujadas, así es como se presenta el sistema solar en los libros de texto, pero en realidad es más complejo. Tiene, por ejemplo, un sinfín de asteroides y cometas, los llamados cuerpos menores, pero en tamaño, no en importancia.
Los hallazgos de los telescopios en Tierra están cambiando la cara del sistema solar de una forma inimaginable para los astrónomos.
Dentro de no mucho esos esquemas simplificados de los libros de texto dejarán de mostrar nueve planetas. ¿Entonces, cuántos? Tal vez ocho…, o tal vez decenas.
Futuro
El estudio de la composición química de los cometas es una de las aspiraciones de los investigadores.
Stardust será la primera misión que traiga a la Tierra material cometario, pero no es ni mucho menos la única interesada en estos cuerpos.
Varias sondas han ido al encuentro de cometas, como la europea Giotto, que visitó el cometa Halley en 1986. Y hace unas semanas se publicaron los resultados de Deep Impact, la sonda de la Nasa que el pasado julio hirió al cometa Tempel 1, tras chocar contra él, para dejar al descubierto su interior y que pudiera ser observado con otros instrumentos en Tierra o en otros satélites.
Tampoco faltan misiones para el futuro. Rosetta, lanzada en 2004 por la Agencia Europea del Espacio, ESA, hará un viaje de 10 años por el sistema solar para encontrarse con el cometa 67 P / Churyumov-Gerasimenko, sobre el que además dejará caer un módulo que se anclará a la superficie.
Su misión: seguir al 67 P / Churyumov-Gerasimenko en su viaje de aproximación al Sol para observar in situ cómo se activa y desarrolla la estela típica de estos cuerpos, que se forma cuando, por el calor, los hielos del cometa se subliman y se convierten en gas empujado por el viento solar.
¿Por qué interesa tanto la composición de los cometas? Aparte de por curiosidad, y para investigar su hipotética aportación a la emergencia de la vida en la Tierra, resulta que los cometas pueden ayudar a reconstruir el pasado remoto del sistema solar.
Los científicos creen conocer esa historia a grandes trazos, pero necesitan muchos más datos para que todas las piezas encajen en el rompecabezas.
New Horizons llegaría a su destino en el 2007 porque podrá usar la gravedad de Júpiter.
“Cuando eso ocurre, alrededor de la estrella en formación el polvo sobrante forma un disco, y se va agregando en granos que crecen hasta dar lugar a cuerpos muy grandes que serán los planetas”, explica Javier Licandro, experto en asteroides del Instituto de Astrofísica de Canarias, IAC.
Sin embargo, no todo el polvo que sobró de la formación del Sol acabó en los planetas.
Plutón es en realidad un miembro del cinturón transneptuniano. No sólo por su posición, 40 veces más lejos del Sol que la Tierra y en los dominios de este cinturón asteroidal, sino por su pequeño tamaño y porque su órbita es distinta a la del resto de los planetas.
Con un diámetro dos tercios del de la Luna, 2,300 kilómetros, Plutón es el planeta más pequeño.
Es el único virgen en cuanto a visitas de ingenios humanos, y dada su lejanía ni siquiera el telescopio Hubble lo muestra con claridad.
El Hubble puede ver mejor una galaxia ultraluminosa a 10 mil millones de años luz de distancia que la superficie de un objeto pequeño y oscuro que está, en términos relativos, aquí al lado.
Sí se sabe, no obstante, que Plutón tiene una tenue atmósfera, y que en su superficie, a una temperatura entre 235 y 210 grados centígrados bajo cero, debe de haber mucho hielo de metano y nitrógeno molecular.
Exploración
La nueva nave de la Nasa, llamada New Horizons, aspira a hacer un análisis completo del planeta y sus tres lunas, lo que le permitirá llegar a lo realmente interesante: “Los científicos ansían comparar la composición y la superficie de Plutón y sus lunas con la de los núcleos cometarios”, explica Alan Stern, investigador principal de la misión.
Suponen ya que, como ocurre con los cometas, “explorar Plutón y el cinturón de Kuiper será como llevar a cabo una excavación arqueológica en el sistema solar externo, una región que nos permite profundizar en el pasado remoto de la formación de los planetas”, prosigue Stern.