01/01/2026
08:30 AM

Murió Markus Wolf, maestro del espionaje de la ex República Democrática Alemana

El más célebre de los espías de la ex República Democrática Alemana, RDA, Markus Wolf, que falleció ayer en Berlín a los 83 años, dirigió con polémica eficacia una red de 4 mil agentes fuera de la RDA, pese a lo cual nunca perdió su prestigio en la Alemania reunificada.

El más célebre de los espías de la ex República Democrática Alemana, RDA, Markus Wolf, que falleció ayer en Berlín a los 83 años, dirigió con polémica eficacia una red de 4 mil agentes fuera de la RDA, pese a lo cual nunca perdió su prestigio en la Alemania reunificada.

Wolf, figura legendaria de la Guerra Fría que dirigió desde 1958 a 1987 los servicios secretos de la Seguridad del Estado alemana oriental, Stasi, considerados los más eficaces del bloque comunista, falleció ayer cuando Alemania conmemora el 17º aniversario de la caída del Muro de Berlín.

“El hombre sin rostro”

Durante mucho tiempo fue bautizado como “El hombre sin rostro” al oeste de la Cortina de Hierro, porque los servicios secretos occidentales no poseían su foto.

Una de sus operaciones encubiertas más célebres fue la colocación de uno de sus “topos”, Guenter Guillaume, como consejero personal del entonces canciller socialdemócrata alemán Willy Brandt en la República Federal de Alemania, RFA, artífice de la política de apertura hacia el este y galardonado en 1971 con el Nobel de la Paz.

El caso condujo a la caída de Brandt en 1974. Nacido en 1923 en el seno de una familia de intelectuales judíos y comunistas, Wolf pasó su adolescencia en la Unión Soviética, donde su padre, médico y escritor, se refugió huyendo del nazismo.

En 1945, Markus Wolf regresó a Alemania vistiendo el uniforme del Ejército Rojo, con un pasaporte soviético y el apodo de “Micha”.

Periodista

Primero fue periodista de radio y cubrió el proceso contra los criminales nazis en Nuremberg, en 1945 y 1946. Después, a partir de la década del 50, Moscú y Berlín este lo designaron para implantar una poderosa red de espionaje exterior.

Gracias a sistemas de escucha muy perfeccionados y a centenares de “topos” que infiltraron en Alemania occidental, entre ellos numerosas mujeres, los secretos mejor guardados de Bonn llegaron rápidamente a Berlín.

Espía

Sus éxitos, que habrían inspirado al novelista y ex espía británico John Le Carré, dejaron en ridículo a la RFA.