Mario Morazán, magistrado suspendido del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), compareció este jueves ante el pleno del Congreso Nacional, tras la lectura del informe de la Comisión Especial que recomienda su destitución en medio del juicio político.
Morazán llegó al hemiciclo legislativo para rendir su declaración, aunque su participación estuvo marcada por tensiones desde el inicio.
Durante la sesión, Tomás Zambrano, presidente del Congreso Nacional, aclaró la condición del funcionario dentro del proceso. “La calidad del magistrado es de denunciado, no de denunciante”, expresó.
El magistrado no pudo hacer uso del pódium principal del Congreso y, en su lugar, se le asignó el curul de un diputado de su partido para emitir sus declaraciones, las cuales se produjeron tras la lectura completa del dictamen.
La jornada estuvo acompañada de protestas por parte de la bancada del Partido Libertad y Refundación (Libre), que reaccionó desde los primeros momentos de la presentación del informe.
Diputados de esta fuerza política desplegaron consignas escritas en folders amarillos, entre ellas “No a la dictadura”, “Fuera la Racha” y “No al juicio politizado”, mientras se ubicaban frente a la junta directiva, lo que obligó a reforzar la seguridad en el hemiciclo.
El ambiente en la sesión se tornó tenso debido al uso de pitos por parte de los legisladores, lo que dificultó la lectura del informe por parte de la Secretaría del Congreso.
Además, varios congresistas realizaron transmisiones en vivo a través de sus teléfonos móviles, en las que expusieron su postura sobre el proceso y denunciaron lo que consideran irregularidades en el juicio político.
En contraste, diputados de otras bancadas permanecieron en sus curules durante la protesta, siguiendo el desarrollo de la sesión en medio del ruido y la interrupción.
La comparecencia de Morazán se desarrolla en el contexto del proceso de juicio político contra varios funcionarios electorales, en medio de un ambiente de alta polarización en el Legislativo.