“Es irreversible” el traspaso del Hospital Escuela a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, advirtió ayer el presidente Porfirio Lobo.
El Gobierno cedió el pasado martes al alma máter la dirección, administración y funcionamiento del centro hospitalario durante 15 años como medida para transformar el sistema sanitario del país.
La iniciativa fue adoptada por la anarquía y las precarias condiciones del hospital y las frecuentes paralizaciones de empleados, médicos, enfermeras y estudiantes en detrimento de la salud de la población.
“La decisión tomada y la voluntad que agradecemos de la Universidad de tomar ese reto es irreversible.
Estamos seguros de que con la participación de la Universidad en la administración del hospital Escuela habrá mucha mejor atención para nuestra gente, que es lo que nos interesa”, afirmó Lobo.
El gobernante advirtió que la fiesta se terminó para quienes acostumbran incumplir sus labores.
“El que trabaja y cumple su deber no debe tener ningún temor de que le pase nada. Ahora, si creen que la fiesta va a seguir, no únicamente de algunos trabajadores, sino de algunos proveedores y otras cosas, para mí con esto de la Universidad la fiesta se terminó”.
Lobo afirmó que con el traspaso no se afectan derechos de los trabajadores ni se autorizan despidos masivos dentro del centro asistencial.
“No se le están negando los derechos a nadie, no se está haciendo ningún despido masivo, no hay nada que se esté violentando; es simplemente como que digamos: ‘Mire, el director del hospital se llama hoy Universidad’. Eso es todo y es potestad del Ejecutivo”.