La ropa de marca y costosos celulares que compran para consentirse tiene un precio caro para quienes venden su cuerpo.
El mundo al que se han introducido, no solo adolescentes y mujeres sino también jovencitos y hombres, es de alto riesgo.
Los prepagos están expuestos a contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), ser sujetos de abusos sexuales, maltrato físico, asaltos, sufrir transtornos emocionales y hasta ser asesinados. Aunque hay redes organizadas que “los cuidan”, también cobran por venderlos, y los que trabajan de forma “independiente” igual se exponen a todo. Algunos han sido víctimas de abusos sexuales por clientes que se niegan a utilizar preservativos.
Para conocer los peligros a los que se enfrentan, Diario LA PRENSA contactó a dos prepagos y consultó a expertos en el área de sexualidad, siquiatría y redes sociales.
Adolescentes hacen tríos
Asombra ver en las redes aquellos rostros de niños, inocentes y perdidos al mismo tiempo, como el caso de Edwin Reyes (nombre que utiliza en Facebook). Luce como un jovencito de 15 años, pero al contactarlo, a través del número que promueve en Facebook, asegura que tiene 18.
“Estoy disponible, estoy ubicado en Tegucigalpa, pero con gusto voy a San Pedro Sula. No soy menor, no se va a meter a problemas, al contrario”, dice entre risas.
En su cuenta tiene fotografías hasta con uniforme colegial, pero no le importa la edad de sus clientas, “la verdad no importa si tiene 70. Agrégueme en Facebook y le envío mis fotos y todo lo que me pida, estoy para servirle”. A su corta edad ofreció hasta hacer tríos. En su cuenta en esta red social tiene 3,132 contactos, desde colegiales al igual que él, hasta mujeres adultas que piropean sus fotografías de forma vulgar.
Una forma simple de introducirse a este mundo es en las fiestas. Adolfo (28) empezó su vida sexual a los 13 años y se introdujo al mundo de los prepagos a los 20. “Tengo una vida normal como cualquiera. Acabo de graduarme, juego fútbol y tengo un hijo.
Empecé saliendo a fiestas con mis amigos y ahí me di cuenta que cobraban por las mujeres que le pedían el servicio. Les dije que me llevaran, que yo iba gratis. Me enseñaba fotos de mujeres bonitas, me la pintaron bonito”, relató.
Han pasado ocho años desde que tuvo el primer encuentro sexual a cambio de dinero y confiesa que lo hacía por placer, pero ahora lo necesita para pagar alquiler, alimentación y ayudar a su familia.
“Yo lo hacía y me emocionaba porque quería tener relaciones sexuales y no tenía con quién y más que me iban a pagar. En ese entonces no le tomaba interés al dinero”.
La mayoría de sus clientes son mujeres de 30 a 40 años. “Son las más aventadas, pero hay bastantes jovencitas. Me han salido hombres y ofrecen el doble, pero no acepto, no es lo mío; tampoco dejo que me amarren porque otros amigos han tenido malas experiencias, han abusado de ellos, se han ido sin pagarles”.
Admitió que cuando inició consumía pastillas para aumentar la potencia sexual, pues tenía muchas clientas que atender, pero abandonó esta práctica. “Una vez estuve todo el día con la reacción y por pena no fui al médico. Un amigo me dijo que era peligroso. En otra ocasión tuve problemas, me tomaron una foto y me la publicaron. Uno va con temor”.
Riesgos de ITS
Según la Secretaría de Salud, en 2013 el Programa de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) reportó más de 130 mil nuevos casos, de estos, cerca de 19 mil son jóvenes de 15 a 19 años y más de 30 mil rondan entre los 20 y 24 años. Estas cifras no registran los casos de VIH. En el caso de este virus se reportaron 442 nuevos casos en 2014 en el país.
De esta cifra, 74 son jóvenes de 15 a 24 años.
Osiris Paredes, ginecóloga, explicó que los jóvenes que se exponen a contraer desde una vaginitis bacteriana hasta VIH, virus del papiloma humano (VPH) y finalmente desarrollar un cáncer de cérvix. “Mientras más precoz es el inicio de la vida sexual, mayor es la incidencia de ITS y cáncer porque hay mayor número de parejas”, expresó la especialista.
Recomendó a los padres darles orientación sexual a sus hijos a partir de los 10 años. “Hay que bombardear a los adolescentes con consejos y educación”, señaló.
Trastornos emocionales.
Para el siquiatra Rolando López, una persona que vive en el mundo de la prostitución “está en una vía de entrada a otros problemas”.
Añadió que los que se dedican a ello van deformando la sexualidad. “Se empiezan a vender y ellos mismo se ven como mercancía, se desvalorizan no solo en la parte sexual, pierden la moral, se van deshumanizando. Si fue prepago está a un paso de ser sicario porque ya perdió el valor a la vida”. Aunque deseen abandonar su oficio, necesitan terapia para recuperarse.
“No es solo decir ‘me voy a casar’, necesita un proceso donde se le enseña a adquirir la parte sentimental, el riesgo es que le pase algo que la marque de por vida”.