Tegucigalpa, Honduras.

La Iglesia Católica apoya la lucha contra la corrupción y el movimiento de las antorchas; pero advierte las consecuencias de la “infiltración de políticos de oposición”.

Es por ello que exhortó ayer a los diferentes estratos de la sociedad a crear las condiciones para alcanzar “la unidad y el consenso” y advirtió que “las divisiones y las luchas en grupos antagónicos afligen a los pobres”.

En su editorial de Fides, su órgano oficial, la Iglesia lamenta que aún no se resuelven problemas ingentes, como la amenaza a las cosechas por la anunciada canícula, la epidemia a causa de las enfermedades que causa la picadura del mosquito Aedes aegypti y la crisis derivada por la corrupción, el narcotráfico y la criminalidad.

Para la institución eclesiástica, la corrupción y la impunidad “han existido en todos los Gobiernos” convirtiéndose en “males endémicos de Honduras”.

Lo injusto, según Fides, es que “los efectos de este horroroso latrocinio permanente han recaído sobre los más debilitados económicamente”.