La Era pasa hasta 20 días sin agua en medio de crisis hídrica en Tegucigalpa

Mientras familias compran barriles para bañarse, cocinar y limpiar, la Umaps repara la cortina inflable de Los Laureles, una estructura clave para almacenar más agua antes del invierno y reducir el impacto de los racionamientos en la capital

  • Actualizado: 08 de mayo de 2026 a las 13:33 -
La Era pasa hasta 20 días sin agua en medio de crisis hídrica en Tegucigalpa
Tegucigalpa, Honduras

En la colonia La Era, una de las tantas comunidades afectadas por la crisis hídrica de la capital, abrir la llave se ha convertido en un acto de esperanza y frustración.

Los vecinos aseguran que llevan entre 18 y 20 días sin recibir agua potable en sus viviendas, una situación que los obliga a comprar barriles, buscar cisternas privadas y reorganizar su vida diaria alrededor de la escasez.

La escena se repite cada año en Tegucigalpa: colonias enteras pasan semanas sin servicio regular, familias almacenan agua en pilas, barriles y recipientes improvisados, mientras el verano vuelve a desnudar la fragilidad del sistema de abastecimiento en la ciudad más importante de Honduras.

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En La Era, el problema se extiende desde la calle principal, en la parte alta de la colonia, hasta sectores cercanos al cementerio. Los pobladores afirman que las llaves permanecen secas desde hace varias semanas y que no han recibido una explicación clara de parte de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (Umaps) de la Alcaldía del Distrito Central.

“Tenemos entre 18 y 20 días sin agua. Cuando llegan los tanques de la UMAPS no es que regalan el agua, sino que la venden y cobran 15 lempiras por barril”, denunció María Sierra Segura, residente de la zona.

Una de las vías de acceso a la colonia La Era donde pobladores se que quejan por los prolongados racionamientos del vital líquido.

La vecina relató que muchas familias han tenido que destinar parte de sus ingresos a comprar agua para actividades básicas como cocinar, lavar, bañarse o limpiar sus hogares.

“Todo el mundo le va a decir lo mismo: no hay agua, no hay agua”, expresó, al resumir el malestar que viven los habitantes de la colonia.

Según los pobladores, el pasado miércoles llegó un camión distribuidor, pero el agua fue comercializada entre los vecinos y no entregada de forma gratuita. Además, quienes no logran abastecerse deben recurrir a cisternas privadas, cuyos precios pueden oscilar entre 45 y 50 lempiras, dependiendo de si se trata de agua dulce o salada.

La crisis en La Era refleja el drama cotidiano de miles de capitalinos que enfrentan racionamientos prolongados, especialmente durante la temporada seca, cuando las represas bajan sus niveles y la demanda de agua aumenta en los hogares.

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Mientras la población resiente la falta de suministro, la Umaps ejecuta trabajos de reparación y mantenimiento en la cortina inflable de la represa Los Laureles, una estructura considerada clave para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua en ese embalse.

Gustavo Boquín, gerente de la Umaps, explicó que estos trabajos forman parte del mantenimiento preventivo anual que se realiza antes de la llegada de la temporada lluviosa. “El mantenimiento de la cortina inflable es un trabajo que realizamos todos los años para asegurar que esté lista para el invierno”, indicó.

La cortina inflable permite que Los Laureles incremente de forma significativa su capacidad. Sin este sistema, la represa puede almacenar aproximadamente siete millones de metros cúbicos de agua; al elevar la cortina, el volumen puede superar los 10 millones de metros cúbicos.

Boquín detalló que el mecanismo permite acumular alrededor de 3.5 millones de metros cúbicos adicionales durante la temporada lluviosa, una reserva que resulta fundamental para enfrentar el verano y reducir el impacto de los racionamientos.

Sin embargo, la estructura también requiere cuidados especiales. Puede dañarse por ramas, objetos extraños, materiales punzantes o incluso por actos de vandalismo o sabotaje cuando se encuentra elevada. Por esa razón, según las autoridades, normalmente se levanta hasta octubre, cuando las condiciones técnicas lo permiten y se busca evitar el desgaste del hule.

Trabajos de reparación en la cortina inflable de la represa Los Laureles previo al invierno para optimizar la capacidad del embalse.

El funcionario señaló que la vida útil de la cortina inflable ronda los 30 años y que actualmente le quedan entre 10 y 12 años de operación. Su costo, añadió, puede alcanzar los tres millones de dólares, debido a que se trata de tecnología especializada importada de Estados Unidos o Europa.

Actualmente, la represa Los Laureles registra un nivel aproximado del 42% de su capacidad, de acuerdo con datos proporcionados por la Umaps.

El bajo nivel del embalse facilita las labores técnicas, pero también evidencia la presión que enfrenta el sistema de distribución de agua en Tegucigalpa.

Los Laureles es la única represa de la capital que cuenta con una cortina inflable para aumentar su almacenamiento. Por eso, su buen funcionamiento es visto por las autoridades como una pieza estratégica para mitigar la crisis, aunque en las colonias los vecinos reclaman soluciones más inmediatas.

Para quienes viven en La Era, la discusión técnica sobre represas, cortinas inflables y millones de metros cúbicos se traduce en una preocupación mucho más simple: cuándo volverá el agua a sus casas.

Los pobladores pidieron a las autoridades municipales atender de urgencia el problema, normalizar el suministro y explicar por qué comunidades enteras siguen pasando hasta tres semanas sin servicio.

En una capital que cada año repite el mismo drama, la falta de agua ya no es solo un problema de infraestructura: es una carga económica, sanitaria y social para miles de familias.

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