Copán Ruinas, Honduras. Un nuevo Centro de Visitantes será construido y acondicionado en el Sitio Arqueológico Maya de Copán mediante una inversión aproximada de 17.5 millones de lempiras, provenientes de una donación de la cooperación japonesa.
El acuerdo para ejecutar el proyecto fue firmado este domingo en presencia del presidente Nasry Asfura y del embajador de Japón en Honduras, Kazuhiro Nakai.
La obra será financiada bajo el esquema del Fondo Contraparte Non-Project de la cooperación japonesa y tendrá un período estimado de ejecución de un año.
El convenio fue suscrito por el secretario de la Presidencia, Juan Carlos García Medina; el gerente del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Lee Jaruzelski Reyes Marín; y el ministro de Infraestructura y Transporte, Aníbal Alberto Ehrler Martínez.
El proyecto contempla la construcción de las nuevas instalaciones destinadas a recibir y orientar a los visitantes del Parque Arqueológico de Copán Ruinas, además de la incorporación del mobiliario y equipo necesario para su funcionamiento.
Los recursos también incluyen un componente de auditoría, con el propósito de supervisar la utilización de los fondos destinados a la ejecución de la obra.
La construcción forma parte de las acciones previstas para mejorar las condiciones de atención y manejo del sitio arqueológico, considerado uno de los principales destinos culturales y turísticos de Honduras.
De acuerdo con la información oficial, la nueva infraestructura deberá responder a criterios de conservación, sostenibilidad y manejo patrimonial contemplados en el Plan de Manejo del Sitio Maya de Copán 2024-2028.
Copán fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, debido a la importancia de sus vestigios arqueológicos y al valor histórico de la antigua ciudad maya.
Con el nuevo centro se pretende contar con mejores condiciones para la gestión de los visitantes y las operaciones relacionadas con el parque arqueológico, sin modificar las áreas que forman parte del patrimonio protegido.
La cooperación japonesa contempla así recursos para infraestructura, equipamiento y supervisión de la obra, mientras las instituciones hondureñas involucradas tendrán responsabilidades en su ejecución y posterior administración.
El proyecto tendrá que desarrollarse bajo los parámetros de protección patrimonial establecidos para el sitio, debido a la importancia arqueológica de Copán y a su condición de patrimonio mundial.