27/05/2022
11:01 PM

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“Estoy segura que no murió en el mar, se la llevaron”: relato de madre que perdió a su hija en 2017 en Roatán y en un viaje en moto

El caso de Martha Fabiola Matute es muy similar a la desaparición de la capitalina Angie Samantha Peña.

San Pedro Sula, Honduras.

“Guatemalteco y hondureña desaparecen en Roatán”; “Continúa búsqueda de pareja en Roatán”; “Pocas posibilidades de encontrar con vida a pareja desaparecida en Roatán”; “Intensa búsqueda de una pareja que naufragó en Roatán”, fueron algunos de los titulares noticiosos que estremecieron el principal sitio turístico del país y que hicieron eco a nivel internacional hace cinco años.

Eran las 5:30 pm de agosto de 2017 cuando se le perdió el rastro a Martha Fabiola Matute Bardales, quien en ese momento tenía 26 años. Cuando desapareció estaba con una compañera de trabajo y un supuesto amigo de nacionalidad guatemalteca de nombre Félix Adalberto Dubón Calvillo.

Martha Matute salió de la orilla de West Bay a bordo de una moto acuática tipo jet ski, desde entonces nunca se le volvió a mirar. Su caso, que fue muy sonado hace unos años a nivel nacional e internacional, es muy similar al de la joven turista Angie Samantha Peña (22), de quien no se sabe nada desde el pasado 1 de enero cuando vacacionaba con su hermana y era acompañada de un guía turístico en la isla de Roatán.

Fanny Bardales, madre de Martha Fabiola, concedió este domingo una entrevista a LA PRENSA para recordar su dolorosa experiencia y lo difícil que ha sido vivir todo este tiempo sin la presencia de su querida hija, quien dejó cuatro niños.

“A mi hija no la miro desde 2017 y no le di seguimiento al caso porque lastimosamente no tengo dinero, soy madre soltera. La moto acuática sí fue encontrada entre las aguas de Roatán y Guanaja, pero no mi hija ni su amigo”, comenzó diciendo mientras se le cortaba la voz.

Esta imagen corresponde a la intensa búsqueda puesta en marcha para localizar a Martha Fabiola Matute.

“Ella tenía un mes de estar trabajando como mesera en un restaurante de Roatán, exactamente en West Bay, ese día tenía libre, salió con una compañera y un presunto amigo, a quien acababa de conocer. Todos se fueron y solo mi hija y su amigo no volvieron a aparecer, estoy segura que ella no murió en el mar, a ella se la llevaron”, declaró.

“La última vez que hablé con mi hija fue a las 3:00 pm, de allí el siguiente día unos compañeros de trabajo me avisaron que estaba desaparecida. Viajé a Roatán y estuve durante una semana, interpuse la denuncia ante la Policía, incluso la alerta llegó hasta Interpol, autoridades locales e internacionales la buscaron, pero no se volvió a saber de ella, solo recibí sus pertenencias por parte de su compañera de trabajo que en ese momento la acompañaba”, rememoró.

“Ella era originaria de Colón. Todo este tiempo lo que he hecho es orar y buscar de Dios para encontrar paz ante tanto dolor, han sido años de angustia, pero solo Dios me ha fortalecido”, externó con tono de resignación.

Su caso lo traemos a acotación debido a la incertidumbre que impera desde hace nueve días en torno a la misteriosa desaparición de la capitalina Angie Peña, la noticia de mayor impacto últimamente.

En esta búsqueda se han utilizado múltiples sobrevuelos mediante helicópteros privados y aeronaves de la Fuerza Aérea Hondureña, así como patrullajes de todo tipo en las aguas de Roatán, Utila, Guanaja, Puerto Cortés, La Ceiba, incluso en Guatemala y Belice, pero el resultado ha sido el mismo: nada.

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También un grupo de buzos ingresó a la superficie para monitorear minuciosamente las profundidades en busca de algún rastro, pero tampoco hubo hallazgos. En las últimas horas un submarino privado se sumergió hasta 1,000 pies durante un lapso de cinco horas en búsqueda de Angie Peña o la moto acuática, aún así no se hallaron indicios.

Esta es una de las últimas imágenes que circuló en redes sociales sobre Angie Peña previo a ser reportada como desaparecida.

La familia ofreció una recompensa de 250,000 lempiras para quien dé información de su paradero. Por su lado, la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), a través de la Unidad de Desaparecidos solicitó a la Interpol una notificación amarilla en 195 países para ubicarla.

La familia Peña Melgares no descarta que la desaparición de su hija tenga que ver con un rapto o trata de blancas por parte de organizaciones criminales para ingresarla al mundo de la prostitución. En tanto, la Policía aún no se atreve a decir que esta es la causa, puesto que argumentan no hay evidencias suficientes, al tiempo que sostienen que la hipótesis más fuerte es que hubo un “accidente”.

La versión de la Policía se aleja cada vez más de lo que parece ser la realidad, puesto que se han realizado múltiples “barridos” en el mar, tanto afuera como dentro y no se ha encontrado ni un solo rastro.

Según las autoridades hondureñas, Peña salió el sábado 1 de enero por la tarde con una hermana y un guía desde West Bay. Poco tiempo después las hermanas decidieron que el guía las dejara solas y, según las investigaciones, Angie Samantha regresó a dejarlo al punto de partida, y después, con malas condiciones del tiempo, no se volvió a saber nada.