Tegucigalpa, Honduras.
Después de tres años de espera comenzó la competencia para ocupar un puesto en el sistema educativo del país.
Los docentes hondureños se presentaron de manera masiva al concurso para someterse a las distintas pruebas y ganarse una plaza.
Ayer, en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah) más de 3,000 docentes de Francisco Morazán se sometieron a las evaluaciones.
Sin embargo, son más de 15,000 los maestros que se inscribieron para participar en el concurso a nivel nacional. Serán sometidos a tres tipos de evaluaciones: una prueba de conocimiento, un examen de
legislación educativa y una entrevista oral. Estas pruebas son con el fin de saber el nivel de conocimiento que los maestros deberían tener en sus asignaturas.
Mientras que para saber si conocen de legislación se les aplicará un estudio de casos para determinar cómo lo abordarían. Los maestros que aprueben esos dos primeros exámenes pasarán a la última etapa, donde serán interpelados por una terna especialista de la Secretaría de Educación.
A mediados de este año se dio a conocer que había 7,383 plazas disponibles en los tres niveles educativos.
“Para mañana en la tarde (hoy), como dice en la Ley Fundamental de Educación, deben estar publicadas las listas de los maestros que pasaron”, anunció Rutilia Calderón, ministra de Educación.
¿Aplazados?
Las exigencias para que el concurso se realizara fueron muchas en el gremio magisterial, sin embargo, al parecer no fue como lo esperaban.
Al salir de las aulas, muchos maestros mostraban un rostro desencajado, casi parecido al de un estudiante cuando se entera que no aprobó el año escolar.
“Los exámenes estaban confusos, eran como para gente de maestría, nosotros somos licenciados, eso no fue lo que se nos explicó a nosotros que vendría en el examen”, se quejó uno de los profesores concursantes. En cambio, otros dejaron los resultados de sus pruebas “a la mano de Dios”.
En la tarde, los docentes se mostraron molestos por la tardanza de las autoridades en mostrar la primera lista de maestros aprobados que pasará a la segunda fase del concurso. Los educadores pedían declarar desierto el proceso y volver a presentarse a los exámenes.
Después de tres años de espera comenzó la competencia para ocupar un puesto en el sistema educativo del país.
Los docentes hondureños se presentaron de manera masiva al concurso para someterse a las distintas pruebas y ganarse una plaza.
Ayer, en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah) más de 3,000 docentes de Francisco Morazán se sometieron a las evaluaciones.
| Además
Los maestros que aprueben serán nombrados en 2018 y comenzarán a dar clases en febrero.
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Mientras que para saber si conocen de legislación se les aplicará un estudio de casos para determinar cómo lo abordarían. Los maestros que aprueben esos dos primeros exámenes pasarán a la última etapa, donde serán interpelados por una terna especialista de la Secretaría de Educación.
A mediados de este año se dio a conocer que había 7,383 plazas disponibles en los tres niveles educativos.
“Para mañana en la tarde (hoy), como dice en la Ley Fundamental de Educación, deben estar publicadas las listas de los maestros que pasaron”, anunció Rutilia Calderón, ministra de Educación.
| Sépalo
Hay 7,383 plazas disponibles en todo el sistema educativo.
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Las exigencias para que el concurso se realizara fueron muchas en el gremio magisterial, sin embargo, al parecer no fue como lo esperaban.
Al salir de las aulas, muchos maestros mostraban un rostro desencajado, casi parecido al de un estudiante cuando se entera que no aprobó el año escolar.
“Los exámenes estaban confusos, eran como para gente de maestría, nosotros somos licenciados, eso no fue lo que se nos explicó a nosotros que vendría en el examen”, se quejó uno de los profesores concursantes. En cambio, otros dejaron los resultados de sus pruebas “a la mano de Dios”.
En la tarde, los docentes se mostraron molestos por la tardanza de las autoridades en mostrar la primera lista de maestros aprobados que pasará a la segunda fase del concurso. Los educadores pedían declarar desierto el proceso y volver a presentarse a los exámenes.