El papa Benedicto XVI pidió que Dios sostenga a la familia cristiana “unida en el sacramento del matrimonio, para que sepa resistir a las presiones disgregadoras de una cierta cultura contemporánea que erosiona las bases mismas de la institución familiar”.
En el último Angelus del año, el pontífice alemán invocó la ayuda de Dios para defender la que definió como “célula viva de la sociedad”.
Las palabras del Papa tiene como telón de fondo a las leyes que avanzan -no sólo en Italia- en la posibilidad de uniones civiles.
El Pontífice auguró luego “la paz” a todas las familias del mundo.
Joseph Ratzinger, antes de introducir la oración del Angelus, tomó como punto de partida de su exposición la celebración de la fiesta religiosa de la Sagrada Familia de Nazareth, para volver a hablar de temas que, a su juicio, atentan contra la familia.
“En el Evangelio no encontramos discursos sobre la familia, pero es un hecho que vale más que toda palabra: Dios quiso nacer y crecer en una familia humana. De este modo la consagró como primera y ordinaria vía de su encuentro con la humanidad”, explicó el Papa a los fieles.
Esperanza por la paz para el 2007 reseña un mensaje en las playas de India.
El Papa invocó a Dios para pedir que María y José protejan a las familias, “especialmente las que están en dificultades”.
“Saludo a todos los peregrinos, augurándoles un buen domingo (por ayer) y un sereno fin de año. Nos volvemos a ver en el nuevo año”.
El “post Angelus” del Papa -el último de 2006- finalizó con ese augurio.
Miles de personas escucharon en la plaza San Pedro del Vaticano la catequesis de Benedicto XVI, y admiraron el pesebre preparado en ella, además del majestuoso árbol de Navidad, proveniente de los bosques de Calabria.