Lo llaman el “Cristo de Cabañas” porque todos los años personifica al Mártir del Gólgota durante las celebraciones de Semana Santa que se llevan a cabo en las calles del populoso barrio de San Pedro Sula. Darwin Antonio Ríos es un universitario que no solamente carga la cruz durante dos horas el Viernes Santo hasta ser crucificado simbólicamente frente a la iglesia San José, sino que trata de imitar a Cristo en sus actuaciones diarias, difundiendo su doctrina y llevando aliento a los enfermos.
Hacer el papel del Cristo sufriente rumbo al Calvario hasta ser colgado en una cruz de madera es, aparte de una satisfacción espiritual, una forma de llamar la atención de otros jóvenes hacia el mensaje que quiso dar el Redentor a la humanidad con su sacrificio, dice el joven de 22 años.
El Viernes Santo, la gente se agolpa a la orilla de las calles para ver la Pasión de Cristo en vivo dramatizada por el Grupo de Actuación Cristo Rey de la Parroquia San José, al que pertenece Darwin.
Es tal el dramatismo que les imprimen a las escenas del vía crucis que en una ocasión ha gritado una mujer llorosa: ¡Ya no sigan golpeando a Jesús!
Incluso, en una de las escenificaciones, un espectador quiso intervenir para que los centuriones no le siguieran dando latigazos y fue necesario apartarlo con la explicación de que se trataba de una actuación.
Sudor teñido de rojo
Las verdaderas gotas de sudor provocadas por el ardiente sol y el largo recorrido se mezclan en la frente del Cristo de Cabañas con las ficticias gotas de sangre que salen de la corona de espinas. “Realmente es una corona de espinas, pero por dentro tiene una esponja que se ha empapado de espesa tinta roja que sale con la menor presión”, explica Ríos.
Hay quienes creen que realmente es sangre la que brota de la cabeza del actor cuando un centurión le ciñe la corona diciéndole: ¡Salve, oh Rey de los Judíos!
“Se les pasó la mano, ya lo fregaron”, oyó que dijo alguien cuando vio las gotas del líquido rojo que se deslizaban por su frente la primera vez que estuvo en la actuación, relató Ríos.
Sin embargo, en ciertas ocasiones realmente el muchacho ha sentido los latigazos en su dorso desnudo porque alguno de los soldados romanos se ha emocionado demasiado con su papel.
“Uno no tiene que enojarse porque sabe que es parte de la actuación”, dice.
Cierta vez, a uno de los actores que simulaba clavarle las manos en la cruz se le resbaló el martillo y le cayó en la cabeza al “crucificado”.
El mayor incidente ocurrió el año pasado, cuando Ríos estuvo a punto de venirse de bruces con todo y cruz. Resulta que el agujero donde estaba afianzado el madero no lo hicieron muy profundo, por lo que comenzó a tambalearse cuando el joven iba a pronunciar las siete palabras.
“Yo no podía hacer nada porque estaba amarrado, pero por suerte los que hacían el papel de soldados romanos intervinieron a tiempo y lograron afianzar de nuevo la cruz”.
Desde que estaba cipote se despertó en Darwin Ríos la pasión por la actuación y la guitarra y su vocación por las cosas de la Iglesia bajo la influencia de su abuela, con la que se crió y a quien todavía tiene a su lado.
Gracias a este acercamiento con la parroquia San José y las cosas de Dios ha logrado eludir el escabroso camino de las maras que proliferan en los barrios bajos de la ciudad.
“Cuando a uno lo ven en la iglesia (los pandilleros) se apartan, aunque no puedo negar que me han ofrecido drogas. Gracias a Dios en eso he sido muy sabio y no iban a convencerme”.
Para Darwin Ríos no hay pretextos que valgan cuando un joven quiere caminar por la senda correcta. Para el caso, no se crió con su padre y su madre, sino con su abuela y una tía, pero eso no fue motivo para dejarse influenciar por quienes buscan en la calle un hogar.
“Mi madre me llevaba a la iglesia evangélica y me inculcó valores, pero por problemas de salud no me tuvo cerca de ella. Fue mi abuela la que me llevó a la iglesia católica”.
Amistad rota por el Vih-sida
Como miembro del grupo musical pastoral juvenil de la iglesia Medalla Milagrosa, el muchacho no sólo actúa, sino que participa en algunas actividades para ayudar a mitigar el dolor de personas agobiadas por enfermedades terminales.
“Tenemos una agrupación que se llama ‘Al encuentro con Jesús y María’, en la que reflexionamos sobre la Palabra de Dios y nos vamos a las casas de los enfermos a darles un poco de aliento.
Recordó que en una de las visitas a uno de los albergues para niños con Vih se hizo amigo de un pequeño de siete años llamado Antonio y por eso ambos se decían “tocayo”.
La amistad fue rota por la fatalidad. Una tarde que Ríos llegó a buscarlo al albergue encontró las huellas de las manos de su amiguito estampadas en un mural dedicado a los niños que finalmente habían sucumbido a la enfermedad. “Fue algo doloroso que todavía no logro olvidar”, comenta el entrevistado.
Como creyente católico también ha tenido satisfacciones que igualmente han marcado su vida, como haber conocido a su Shakira. Así llama a su novia Fany Siu porque sabe imitar la voz de la cantante colombiana.
Ella llegaba a la iglesia y cuando se ausentaba él la iba a sacar de su casa con los otros catequistas.
De esa forma se hicieron novios. Ahora están haciendo planes para casarse, pero si deja la actuación no será por eso, sino para dar oportunidad a otros jóvenes que quieran, mediante la personificación de Cristo, encontrar el camino del Redentor.
El párroco está cerca de los jóvenes actores
Para llevar a cabo la dramatización del vía crucis, los miembros del Grupo de Actuación Cristo Rey llevan a cabo actividades con el fin de recaudar dinero y comprar los atuendos que se necesitan.
También reciben ayuda de algunas personas que de esa forma contribuyen a la divulgación de la doctrina cristiana, tan necesaria en estas épocas difíciles, dice Darwin Antonio Ríos.
Afortunadamente, las vestimentas usadas son sencillas y fáciles de elaborar, explica.
En la dramatización participan por lo general jóvenes y niños y catequistas de la iglesia Medalla Milagrosa, dice la feligresa Norma Álvarez.
Las actuaciones son vigiladas de cerca por el párroco José Orlando Gonzales Pérez para que se haga conforme con lo que establece el ritual de la Iglesia Católica y como fue escrito en la Biblia.
Los jóvenes no solamente hacen este tipo de dramatizaciones, sino otras relacionadas con el Día del Padre y de la Madre porque su objetivo es mantenerse vigentes como catequesis durante todo el año.
“Queremos demostrar que no solamente somos católicos de domingo o que la iglesia es una cárcel”, dice Ríos.
Lo que no saben muchos que nos critican es que también los jóvenes católicos nos divertimos sanamente en las playas o en los retiros espirituales”, agregó.
Manifestó que la Iglesia no sólo sirve para que los jóvenes se llenen de la Palabra de Dios, sino para que se mezclen con otras personas que les ayudan de alguna forma a salir adelante.