15/01/2026
06:32 PM

El Amatillo cae a pedazos en medio de vil corrupción

Pese a las reiteradas denuncias, despidos de personal y al anuncio de auditorías, la situación en la mayoría de las aduanas hondureñas no cambia.

Pese a las reiteradas denuncias, despidos de personal y al anuncio de auditorías, la situación en la mayoría de las aduanas hondureñas no cambia, especialmente en las terrestres donde abunda la oportunidad de dar y recibir sobornos.

De todas, la reina del festín parece ser El Amatillo, en la frontera con El Salvador, donde comerciantes y traileros saben que deben pagar de cinco a diez “peajes” a los ávidos tramitadores que tienen los contactos para ayudar al cliente.

Desde su ingreso por el lado salvadoreño, estos tramitadores o guías identifican las rastras y vehículos que vienen con destino a Honduras y de inmediato se ofrecen para ser los intermediarios y facilitar el proceso de la documentación.

La cadena irregular involucra también, según las denuncias, a algunos oficiales que son los que ponen el valor que el transportista o comerciante deberá pagar de acuerdo con la mercancía que traslada.

A este desorden se suma la gran cantidad de personas que se ubican en el centro de la aduana, conviertiendo el lugar en un verdadero mercado.

Es una feria donde se escuchan los gritos de vendedores ofreciendo sus productos y de tramitadores en las ventanillas de bancos y aduanas, mientras los transportistas esperan que se les resuelva su ingreso a Honduras.

El vetusto edificio que fue construido en 1946 está a punto de caer; el deterioro es evidente y da un mal aspecto a todos aquellos que cruzan la frontera.

El equipo de LA PRENSA recorrió las instalaciones. Los techos amenazan con colapsar y no hay condiciones para que se realicen los procedimientos aduaneros y de migración en esta área.

El Amatillo es el paso estratégico de casi toda la mercancía que transita por carretera en Centroamérica, con una circulación de hasta 200 contenedores diarios.

Durante todo el día, largas filas se forman esperando la tramitación de documentos.

El peaje

Los rostros de los transportistas eran de frustración. Al acercarnos para conocer sus historias la primera queja que escuchamos fue: “Es un abuso, esta es la aduana más corrupta de todas las que por mi trabajo transito”. Se trataba de un transportista que venía de El Salvador y viajaba a Honduras.

Junto a él otros dos compañeros se sumaron a la plática para contar las aventuras que viven cada vez que pasan por El Amatillo.

“Por esta aduana trato de no pasar pero a veces es inevitable, tengo que alistar el pago para las diez mordidas que entre guías, tramitadores y hasta oficiales me sacan por el paso.

Mire, aquí de acuerdo a la cara que nos ven así nos cobran, no puede ser que Honduras tenga tanta corrupción”, dijo indignado Gustavo Sarmiento, uno de los transportistas que concurre en el punto de El Amatillo.

Otro de los transportistas que hizo rueda con el equipo de LA PRENSA afirmó que “yo mejor me espero, no les doy gusto, para qué pagar el peaje... yo no doy bajo la mesa, mejor busco cómo solventar y me lleno de paciencia para no darles movida, no puede ser... tenemos que parar esta corrupción”, señaló el salvadoreño.

Las opiniones de los transportistas coincidieron en que eran diez los “peajes” que terminaban pagando.

Cada pago ronda entre cinco y 10 dólares por circular, sea por migración, por mercadería, por vehículo. Las excusas sobran, el objetivo es tener pretextos para que el bolsillo de los que participan en el negocio tengan un día de ganancias con trámites ilegales.

Y si en esta aduana un día normal es complicado, todo empeora cuando no hay luz ni sistema, porque bajo esa excusa la tarifa sube y, aunque exista plan de contingencia, nadie agiliza nada, todo se vuelve un caos para entretener a los que por este punto desean llegar pronto a sus destinos.

La práctica se ha vuelto normal y los traileros y comerciantes se preparan cada vez que tienen que cruzar el paso.

Cuando la desesperación llega, no dudan en soltar el dinero y pagar el peaje.

Deterioro

A las irregularidades y desorden se suman las pésimas condiciones de las instalaciones aduaneras del lado hondureño que son una vergüenza.

La cantidad de agujeros en el cielo falso del edificio amenazan con dejar caer láminas y maderos sobre los vendedores, empleados y todos aquellos que entran y salen de la aduana.

Las instalaciones están abandonadas y el Gobierno no hace nada por mejorar la infraestructura.

Son más de 50 años que el edificio está a la mano de Dios.

La aduana se integró desde el 2001 con la de El Salvador en el marco de la Unión Aduanera, pero con las condiciones insalubres y al no contar con los servicios de alcantarillado, cualquier posiblilidad de inversión en la zona es casi nula.

“Si usted compara la aduana de El Salvador con ésta, es una diferencia abismal.

Aquí es un descuido y nos preguntamos por qué? si los ingresos que genera la aduana permiten que se piense en una construcción moderna que brinde las condiciones adecuadas.

Pero aquí, además de la mala imagen e inseguridad, se corre el riesgo hasta de enfermedades porque no hay condiciones, el lugar es un verdadero peligro y nadie hace nada por mejorarlo”, dijo Raúl Solano, vecino de la zona.

El caos priva en este punto fronterizo y el Gobierno no da respuestas.

Plan piloto

Para buscar alternativas, reducir la corrupción y agilizar procesos, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, en el marco del Proyecto Mesoamérica y dentro de la iniciativa del Acelerador del Corredor del Pacífico, implementó un plan piloto en El Amatillo para facilitar el Tránsito Aduanero Internacional de Mercancía, conocido como TIM, en las fronteras de todos los países de Mesoamérica, desde el 2009.

Este sistema para la gestión y el control del tránsito aduanero internacional está basado en la utilización masiva de tecnología de punta, la eliminación del uso del papel, la armonización de procedimientos de control de las aduanas y de los servicios sanitarios y fitosanitarios, bajo un esquema de ventanilla única.

El TIM constituye un sistema innovador sólo comparable con el utilizado en la Unión Europea.

Se supone que con la implementación del sistema en El Amatillo se lograría reducir el tiempo de tránsito de carga en un 90 por ciento y mejorar el control fiscal y parafiscal, así como de las operaciones.

Se está en espera de los resultados de este esfuerzo que fue financiado por el gobierno de España buscando mejorar el sistema aduanero en Honduras.

En la segunda etapa, el BID espera extender los logros del proyecto piloto a El Poy así como a otras aduanas de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, y Panamá.

El proyecto también comprende un componente para la identificación de medidas de facilitación del comercio en las aduanas, fomentando el trabajo conjunto del sector público y privado en la subregión.

Se toman la aduana de Agua Caliente

Ocotepeque. Desde las once de la mañana de ayer, agentes aduaneros, pobladores de la aldea Agua Caliente y personas que se benefician de las operaciones de la aduana se tomaron las instalaciones.

La protesta se genera ante el anuncio del titular de la Dirección Ejecutiva de Ingresos, DEI, Oswaldo Guillén, que el aforo de vehículos importados se eliminará de este punto fronterizo.

Se estableció que este aforo sólo se realizará en las aduanas de Toncontín, La Mesa y Puerto Cortés.

Los manifestantes se organizaron y ayer unas 500 personas obstaculizaban el paso evitando el tránsito de gran cantidad de contenedores que buscaban ingresar o salir del país.

“No es justo que ahora se descarte a esta aduana para el aforo de los vehículos que llegan de Estados Unidos.

Nos afectan a la mayoría de agentes aduaneros que sobrevivimos de este trabajo. El Gobierno debe rectificar y no deben cancelar el aforo por este punto”, dijo uno de los agentes aduaneros en protesta.

Los protestantes dijeron que la toma es indefinida hasta que no les garanticen que el aforo de vehículos continuará en este punto por donde ingresan la mayor cantidad de automotores.