San Pedro Sula, Honduras. La presencia hondureña en Estados Unidos ha dejado de limitarse a las historias de migración y trabajo que durante décadas han marcado a la diáspora. Una nueva generación comienza a ocupar posiciones relevantes en el servicio público, los medios de comunicación, la academia, los negocios, el deporte, la gastronomía y las artes.
Detrás de esos logros, sin embargo, persiste un desafío: conectar esfuerzos que hasta ahora han avanzado principalmente desde organizaciones locales y convertirlos en una red con mayor alcance nacional. Esa es una de las apuestas de la Asociación Hondureño-Americana (HAA), creada hace dos años con el propósito de acercar a líderes, organizaciones y nuevas generaciones de hondureños en Estados Unidos.
La organización estima que alrededor de 1.8 millones de hondureños y hondureño-estadounidenses viven actualmente en ese país. Aunque reconoce que todavía resulta difícil medir cuántos ocupan posiciones de liderazgo o generan impacto desde sus comunidades, ya comenzó a mapear parte de esa presencia: en su plataforma ha identificado más de 700 negocios hondureño-estadounidenses distribuidos en el territorio estadounidense.
Como parte de ese esfuerzo nació “Voices of Impact”, una iniciativa que busca sacar a la luz historias de hondureños que han abierto camino en distintos sectores, pero también conectar esos logros con quienes vienen detrás.
En entrevista con LA PRENSA, Jay Miranda, actual presidente de la HAA y Eva Callejas, vicepresidenta de Estrategia de la HAA, explican cómo surgió la organización, qué tan articulada está la diáspora y por qué considera que el siguiente paso debe ser transformar historias individuales de éxito en una comunidad más unida y visible.
¿Cómo nació la Asociación Hondureño-Americana y qué necesidad identificaron entre la diáspora hondureña en Estados Unidos?
La organización nació hace dos años a partir de una visión compartida por sus fundadores, Jay Miranda, actual presidente de la Asociación, y Sindy Benavides, reconocida líder cívica con una amplia trayectoria en Estados Unidos.
Ambos identificaron una necesidad importante dentro de nuestra comunidad: contar con una plataforma nacional capaz de conectar a la diáspora hondureño-estadounidense, fortalecer los vínculos entre las organizaciones comunitarias que trabajan al servicio de nuestra gente y acercar también a organizaciones sin fines de lucro con sede en Estados Unidos que desarrollan proyectos y generan impacto en Honduras.
Desde nuestros inicios, la visión ha sido construir puentes, unir esfuerzos y crear un espacio donde personas y organizaciones puedan conocerse, colaborar y avanzar juntas en beneficio de nuestra comunidad, tanto en Estados Unidos como en Honduras.
¿Quiénes integran actualmente la HAA y qué perfiles buscan reunir?
Nuestro propósito es conectar, empoderar y celebrar a la diáspora hondureña en Estados Unidos. Para cumplir esta misión buscamos identificar y conectar a líderes de diferentes industrias, profesiones y comunidades a lo largo del país.
Muchos son hondureños de segunda y tercera generación que, aunque nacieron o crecieron en Estados Unidos, mantienen un profundo interés por conocer sus raíces, fortalecer su identidad y contribuir tanto a sus comunidades locales como a Honduras.
Para nosotros es fundamental sumar a personas que no busquen protagonismo, sino que tengan un verdadero espíritu de servicio y el deseo de aportar al crecimiento de nuestra diáspora. Ese apoyo puede manifestarse compartiendo conocimientos, abriendo puertas mediante sus redes de contactos, ofreciendo su tiempo, aportando recursos o poniendo su experiencia al servicio de los demás.
Hemos comenzado a reunir un núcleo inicial de líderes y miembros vinculados a organizaciones que sirven y representan a miles de compatriotas en distintas comunidades del país. Próximamente anunciaremos una nueva alianza nacional en la que uniremos a diferentes grupos de la diáspora y organizaciones sin fines de lucro que trabajan desde Estados Unidos en beneficio de Honduras.
¿Por qué decidieron realizar “Voices of Impact” y qué esperan que quede después del evento?
“Voices of Impact” comenzó con nuestro primer evento de lanzamiento en Nueva Orleans, en julio, durante la semana de la convención de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos.
El propósito fue comenzar a reconocer y celebrar a voces destacadas de nuestra diáspora que, desde distintos ámbitos, generan un impacto positivo tanto a nivel local como nacional.
En esa primera edición reconocimos a la periodista Neida Sandoval; a Dunia Elvir, presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos; a Valeria Kawas, periodista y líder comunitaria en Kenner, Luisiana; y a Brenda Murphy, periodista y líder comunitaria y fundadora del medio de noticias en español Jambalaya News.
La iniciativa nació con la visión de dar mayor visibilidad a las historias, trayectorias y contribuciones de hondureños y hondureño-estadounidenses que están dejando una huella positiva en sus comunidades y en Estados Unidos.
Después de Nueva Orleans, en agosto tuvimos la oportunidad de celebrar junto a Boston Honduran Reunion, una organización con más de 30 años de trayectoria dedicada a reunir, conectar y fortalecer a la comunidad hondureño-estadounidense en el área de Boston.
Esa comunidad refleja también la diversidad de nuestra diáspora, incluyendo numerosos hondureño-estadounidenses de segunda y tercera generación, muchos con raíces afrogarífunas, que continúan preservando su identidad, cultura y conexión con Honduras mientras contribuyen activamente a sus comunidades.
Entre los hondureños que participan hay funcionarios, empresarios, artistas, periodistas, chefs, cineastas y líderes comunitarios. ¿Qué historias representan mejor el impacto de la comunidad hondureña?Lo más bello de nuestra comunidad es que no existe una sola historia, trayectoria o forma de contribuir que tenga más valor que otra. Nuestra diáspora es un extraordinario mosaico de experiencias, profesiones, sectores, generaciones y maneras de generar impacto.
Para nosotros, el aporte de un empresario no es más importante que el de un artista, ni el de un artista más valioso que el de un líder comunitario, educador, profesional o cualquier persona que trabaje por el bienestar de nuestra gente.
Cada historia aporta una pieza distinta y necesaria. Juntas forman el tejido diverso y complejo de la comunidad hondureño-estadounidense.
El impacto de nuestra diáspora se refleja de manera colectiva y en una gran diversidad de sectores. Al mismo tiempo, una nueva generación de jóvenes hondureño-estadounidenses se está formando en universidades de distintos estados y preparándose para convertirse en los profesionales, emprendedores, servidores públicos y líderes comunitarios del mañana.
Hablan de fortalecer una “red nacional”. ¿Qué tan organizada está actualmente la comunidad hondureña en Estados Unidos?
Hay muchos miembros de la diáspora realizando una gran labor e impactando positivamente sus comunidades locales. En nuestra opinión, lo que ha faltado durante mucho tiempo es una organización nacional que logre unir efectivamente a una variedad de organizaciones alrededor del país para conformar una verdadera red nacional. Ese es precisamente el esfuerzo que estamos impulsando.
Nuestra meta no es interferir ni reemplazar el trabajo que ya realizan esas organizaciones, sino empoderarlas, fortalecer la colaboración y dar mayor visibilidad a su impacto a nivel nacional.
Creemos que cada organización aporta un valor único desde su comunidad y experiencia. Nuestro papel es ayudar a conectar esos esfuerzos, amplificar su alcance y crear nuevas oportunidades de colaboración, porque juntos somos más fuertes y podemos generar un impacto mucho mayor.
¿Qué significa que hondureños o hijos de hondureños estén llegando a posiciones relevantes en el Gobierno, empresas, medios, gastronomía, cine y otras áreas?
Es motivo de enorme orgullo ver a hondureño-estadounidenses destacándose en tantos sectores y alcanzando espacios de gran relevancia en Estados Unidos.
Entre ellos está Marvin B. Figueroa, secretario de Salud y Recursos Humanos del estado de Virginia y uno de los hondureño-estadounidenses que ocupa una de las posiciones públicas de más alto rango; Sal Mendoza, vicepresidente de una de las cadenas de televisión más influyentes del mundo; Marissa Young, entrenadora principal del equipo de sóftbol de Duke University; y el chef Bryan Girón, primer hondureño en ganar el programa Chopped, de Food Network.
También podemos mencionar al actor José Zúñiga; a Neida Sandoval, pionera del periodismo hispano y primera centroamericana en conducir un noticiero nacional en Estados Unidos; al doctor Marco Palma, académico, investigador y profesor de Texas A&M University; y a José Quiroz, primer sheriff hondureño-estadounidense del país y único sheriff latino en todo el estado de Virginia.
Está además María José Argucia Fitzgerald, escritora hondureño-estadounidense radicada en Nueva York, quien representa el talento y la voz de nuestra diáspora desde la literatura y la cultura.
Estos son solo algunos ejemplos. Podríamos mencionar a muchos más que, desde el servicio público, los medios de comunicación, el deporte, las artes, la literatura, la gastronomía y la educación, están demostrando la fuerza, el talento y el impacto de nuestra diáspora.
Lo más valioso de estas historias es lo que representan para las próximas generaciones. Nuestros jóvenes pueden verse reflejados en personas que han abierto camino, encontrar modelos a seguir y, en muchos casos, acceder a líderes dispuestos a compartir su experiencia, orientarlos y servir como mentores.
No se trata solamente de celebrar lo que nuestra diáspora ha logrado, sino de convertir esos logros en inspiración, conexiones y oportunidades para quienes vienen detrás.
Muchos hondureños que emigraron comenzaron desde cero. ¿Qué historias reflejan ese recorrido?
Nuestro presidente y cofundador, Jay Miranda, fue llevado por su abuela a Estados Unidos a los cinco años, atravesando Guatemala y México, donde en varias ocasiones encontraron refugio en iglesias. Vivió gran parte de su infancia y juventud como inmigrante indocumentado, una experiencia que marcó profundamente su compromiso con la comunidad migrante.
Durante más de 15 años ha trabajado al servicio de comunidades inmigrantes y latinas en California, Texas y a nivel nacional. Recientemente obtuvo una maestría en Migración Internacional de la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown y actualmente inicia su doctorado en Relaciones Internacionales en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins, en Washington, D.C.
Sindy Benavides, cofundadora de la Asociación, llegó a Estados Unidos a los dos años y ha construido una de las trayectorias de liderazgo más destacadas de la diáspora hondureña. Fue subsecretaria del Gobierno del estado de Virginia, convirtiéndose en una de las hondureño-estadounidenses de más alto rango en la administración estatal.
Posteriormente dirigió Lulac, la organización de derechos civiles latinos más grande y antigua de Estados Unidos, haciendo historia como la primera mujer, primera inmigrante y primera hondureña en ocupar la presidencia ejecutiva de la organización en sus más de 90 años de existencia.
La doctora Jenny Mains llegó a Estados Unidos siendo niña y creció en Nueva Jersey. Más adelante se convirtió en médica y sirvió con Médicos Sin Fronteras, brindando atención a comunidades vulnerables en Honduras y El Salvador.
Con el tiempo también se destacó como empresaria y líder comunitaria. Actualmente se desempeña como asesora de la alcaldesa de Nueva Orleans y anteriormente hizo historia al convertirse en la primera vicealcaldesa de origen hondureño de esa ciudad. Su trayectoria refleja un firme compromiso con el servicio público, la salud global y el fortalecimiento de las comunidades a las que ha servido.
¿Cómo quieren vincular a las nuevas generaciones nacidas o criadas en Estados Unidos con Honduras?
Este encuentro no es simplemente un evento, sino parte de un movimiento mucho más amplio, nacido de un profundo deseo de conexión, colaboración y visibilidad para nuestra comunidad. Es un anhelo que ha estado presente durante décadas en el corazón de muchos hondureños y hondureño-estadounidenses.
Hemos visto, en particular, un enorme deseo entre quienes nacieron en Estados Unidos de padres hondureños de reconectarse con sus raíces. Muchos no han tenido suficientes oportunidades para conocer a otros miembros de la diáspora, fortalecer su identidad cultural o encontrar caminos concretos para servir a sus comunidades y contribuir al desarrollo de Honduras.
Una de nuestras metas fundamentales es inspirar, orientar y brindar herramientas, oportunidades y acceso a las próximas generaciones. Queremos que nuestros jóvenes puedan imaginar posibilidades más grandes para sí mismos y, al mismo tiempo, reconocer el papel que pueden desempeñar en el futuro de nuestra comunidad.
Ya hemos comenzado a incorporar a jóvenes universitarios como miembros de la Asociación y queremos fortalecer vínculos con organizaciones como Espacio H, que crean plataformas para que las nuevas generaciones desarrollen sus capacidades, encuentren comunidad y exploren maneras innovadoras de generar un impacto positivo.
También tenemos la visión de lanzar durante el próximo año una Academia Hondureño-Americana, que pueda reunir a jóvenes voces de nuestra diáspora y de Honduras. Aspiramos a crear un espacio de formación, intercambio de conocimientos, liderazgo y colaboración que fortalezca los lazos entre ambas comunidades.
Los jóvenes pueden representar hoy un porcentaje menor de nuestra población, pero representan el 100% de nuestro futuro. Por eso es indispensable acercarnos a ellos, escucharlos, invertir en su desarrollo y crear espacios donde puedan conectarse con sus raíces, con otros líderes y con oportunidades reales de servicio, liderazgo e impacto.
¿Cómo dimensionan actualmente la influencia de la diáspora hondureña en Estados Unidos?
Se estima que somos alrededor de 1.8 millones de hondureños y hondureño-estadounidenses en Estados Unidos. Sin embargo, es difícil determinar cuántos están destacándose en diferentes sectores porque todavía existen muchas historias que no han recibido la visibilidad que merecen.
Por eso, uno de los enfoques de nuestra organización es ayudar a cuantificar y visibilizar el impacto económico, profesional y social de nuestra comunidad. Ya hemos comenzado a mapear en nuestro sitio web más de 700 negocios hondureño-estadounidenses en todo el país.
Mientras más historias conocemos, más claro se vuelve que todavía queda muchísimo por descubrir, conectar y mapear. Es una tarea que ninguna organización puede realizar por sí sola. La única manera de lograrlo es de forma estructurada y colaborativa, trabajando junto a líderes, organizaciones y comunidades en diferentes partes del país.