Rodeados de una multitud de camarógrafos, un grupo de sonrientes y bien vestidos miembros del culto se congregaron recientemente en un comercio de South Beach para hacerse tatuajes con el símbolo de su profeta: 666.
Los miembros de Creciendo en Gracia, Growing in Grace, una controversial secta religiosa con sede central en Doral, muy cerca de Miami, dicen que siguen el ejemplo de su líder, José Luis de Jesús Miranda, quien ha dicho ser Jesús y que recientemente se declaró el Anticristo.
Los críticos han calificado a Miranda como el líder de un culto que manipula a sus seguidores. Los miembros de la iglesia responden que él les ha traído felicidad y plenitud espiritual.
“Esto confirma lo que creo realmente”, dijo Álvaro Albarracín, de 38 años, que dirige una productora cinematográfica que se incorporó a la iglesia hace más de una década. Mostró un vendaje que cubría un reciente tatuaje con el número 666 en su antebrazo. “Es como una marca. Como un signo”.
Es un signo poco grato para la mayoría de los cristianos, ya que durante siglos esa cifra ha sido asociada con Satanás. Pero para la treintena de miembros que se tatuaron el 666, además de SSS, las siglas del lema de Miranda, “Salvo siempre salvo”, es una marca de su absoluta fe en su líder.
Creencias
Los miembros de la iglesia dicen que el símbolo no los vincula con Satanás sino con la afirmación de Miranda de que ha reemplazado las enseñanzas de Cristo con un nuevo evangelio.
Los expertos y los críticos del movimiento dicen que los tatuajes ofrecen una prueba inquietante de la influencia que Miranda ejerce sobre sus seguidores.
“Qué va a hacer ahora para llamar la atención sobre sí”, se preguntó Daniel Álvarez, un instructor en el departamento de estudios religiosos de la Universidad Nacional de la Florida que ha estudiado el movimiento.
“Esto significa que su control sobre la gente es tan grande que, no importa lo que les diga, lo seguirán”.
Miranda no estaba disponible para dar su comentario, dijo una vocera de su movimiento.En el 2004 proclamó ser Jesucristo. Esta afirmación hizo que algunos miembros prominentes desertaran del movimiento, incluyendo su primera esposa Nydia y su hijo José Luis Jr., quienes iniciaron su propia iglesia en Puerto Rico.
Historia
En 1988, Miranda anunció que era la reencarnación del apóstol Pablo. En 1999, se autocalificó como “El otro”, un superser espiritual que sentará las bases para el segundo advenimiento.