29/09/2022
09:16 PM

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“Corrimos... El agua entraba a la casa como una quebrada”

Municipios como Pimienta, Villanueva y Potrerillos están en alerta roja por el enorme caudal del río Ulúa, que tiene anegadas las zonas y ha dejado a muchos resguardados en albergues.

Villanueva, Cortés.

“Todo estaba bien y no pensamos que hoy se iba a llenar. Íbamos a desayunar cuando nos dimos cuenta de que el agua entraba como una quebrada a la casa y lo que hicimos fue correr”, recordó Reyna mientras miraba desde la carretera cómo el agua cubría su casa hasta el techo en la colonia Príncipe de Paz, en Potrerillos, Cortés.

Las zonas de Pimienta, Potrerillos y Villanueva han resultado severamente afectadas por las tormentas que se siguen registrando en gran parte del territorio nacional.

Precisamente, ese corredor de Villanueva y Pimienta fue uno de los primeros en sufrir la furia del Ulúa. En varios puntos de estos municipios hay casas, árboles y cultivos sumergidos, y familias enteras apostadas en los alrededores luego de que de un momento a otro perdieran sus pertenencias, aunque unas pocas con fortuna las lograron sacar.

En el caso de Villanueva, el desbordamiento del río Ulúa derivó en filtraciones de agua en el área urbana sur del municipio y se produjeron derrumbes en lugares como Valle Escondido, que está incomunicado. Desde los destrozos de Eta y Iota en 2020 colapsó el puente Manacal y no ha sido reparado por falta de fondos.

De igual forma hubo deslizamientos en los sectores El Sauce y El Venado, así como cunetas cuya agua se desbordó e imposibilitó el paso vehicular. También el sistema sanitario está con sedimento y eso dificulta su funcionamiento.

Vuelven a vivir una nueva pesadilla dos años después de que las tormentas tropicales Eta y Iota hicieran estragos en sus casas de habitación y toda la localidad.

Por otro lado, cerca de 700 familias han sido afectadas, de las que unas 400 están en albergues y el resto donde familiares. Informes oficiales indican que la terracería vial está dañada y hay unas 35 comunidades sin conexión directa.

Walter Perdomo, alcalde de Villanueva, expresó que tratan de administrar alimentación y vigilancia médica en los seis albergues instalados.

“No hemos ni logrado superar lo de Eta y Iota y ya tenemos daños fuertes”. Impotencia. Mario, quien está pagando por cuotas su casa en la colonia Nueva Esperanza, de Villanueva, se mostró con pesar por perder todo producto de la inundación. Mientras que María Hernández, su vecina, comentó que tienen tres días de estar afuera de su casa soportando frío y hambre luego de que el agua se llevara todas sus cosas.

Nelson Banegas, otro residente, exteriorizó su dolor y calificó lo ocurrido como “una desgracia”, al tiempo que pidió al Gobierno reparar los bordos de contención. En Potrerillos, que está a unos 35 kilómetros al sur de San Pedro Sula, se han suscitado varios deslizamientos, derrumbes, más de 1,000 casas están afectadas por inundaciones y hay familias evacuadas de 10 barrios y colonias.

Pobladores claman por ayuda urgente luego de que las embravecidas aguas llegaran hasta sus casas. Copeco informó que monitoreos hidrológicos muestran crecida mayor que las de antes.

Se han habilitado cerca de nueve albergues, entre escuelas, kínderes, centros comunales y más. Otros permanecen con familiares o en orillas de las carreteras. “Allí tengo mi casa inundada, lo perdí todo, qué vamos a hacer. Nos confiamos de que la llena no iba a llegar y ahora estamos a la intemperie”, rememoró mientras lágrimas salían de los ojos de Claudia Carvajal, presidenta del patronato en la colonia Príncipe de Paz, de Potrerillos.

En cuanto al municipio de Pimienta, los comités municipales comunicaron que 88 familias y 362 personas salieron afectadas por las lluvias, entre ellos, 201 adultos y 160 niños. Se han habilitado como albergues escuelas, kínderes, salones, cancha, parque y una iglesia. En Pimienta no se registran hasta el momento personas muertas o desaparecidas por las inundaciones, tampoco derrumbes o hundimientos. Son al menos 14 barrios y caseríos los impactados por lluvias.

“Nos confiamos de que la llena no iba a llegar y ahora estamos a la intemperie”, lamenta Claudia Carvajal, de Potrerillos.

Los distintos puntos que conectan a Santa Cruz de Yojoa, que forma parte del mismo corredor de Potrerillos, Pimienta, Villanueva y Santa Bárbara, está sin daños, puesto que el nivel de agua del lago no se ha alterado.