La Conferencia Episcopal de Honduras expresó este jueves su “profunda tristeza e indignación” por la masacre registrada en la finca de palma Paso Aguán, en la aldea de Rigores, Trujillo, Colón, donde al menos 19 personas fueron asesinadas.
A través de un comunicado, los obispos hondureños señalaron que las víctimas eran trabajadores de la finca que se dirigían a realizar sus labores diarias cuando ocurrió el hecho violento que ha conmocionado al país.
La Iglesia católica también manifestó preocupación por el recrudecimiento de la violencia en Honduras, haciendo referencia además a la reciente muerte de policías y civiles en Corinto, Omoa, zona fronteriza con Guatemala.
“Cada víctima es una persona creada a imagen y semejanza de Dios, y toda vida es sagrada”, expresó la Conferencia Episcopal en el pronunciamiento emitido desde Tegucigalpa.
Asimismo, los líderes religiosos condenaron de manera contundente estos hechos violentos y rechazaron cualquier intento de justificar crímenes que, según señalaron, han dejado dolor y luto en numerosas familias hondureñas.
“Como pastores de la Iglesia y miembros de esta sociedad, no podemos aceptar justificaciones superficiales ante hechos tan horrendos”, indica el documento.
La Conferencia Episcopal también expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y elevó oraciones por el eterno descanso de los fallecidos y la pronta recuperación de las personas heridas.
Finalmente, hizo un llamado a trabajar por la paz, la justicia y la verdad en Honduras, en medio de la creciente ola de violencia que afecta distintas regiones del país.