29/05/2024
01:22 AM

Con apenas 10 años, la huelga del 54 marcó la vida de Armando Galdámez

Fue impulsor de dos grandes proyectos habitacionales para los trabajadores: las colonias La Paz y la Céleo Gonzales. Admite que sindicatos ya no tienen la pujanza de antes.

    San Pedro Sula, Honduras.

    A los diez años, Armando Galdámez tuvo su primer encuentro con una lucha sindical, aunque fuera solamente como observador por su corta edad.

    El niño que había crecido descalzo en el campo bananero Guaruma Tres de La Lima, tuvo la oportunidad de que su padre, quien era sindicalista, lo llevara a Chula Vista, a ver los obreros que participaron la huelga en 1954.

    Recuerda a las mujeres cocinando y sirviendo frijoles sancochados en hojas de banano a los trabajadores de la Tela, atrincherados en ese campo deportivo.

    Actualmente es asesor en materia de proyectos habitacionales de la Fesitranh. También es representante de los obreros ante la Asociación Nacional de Maquiladores.
    Como su familia no contaba con recursos para ponerlo a estudiar, al terminar la primaria se fue a trabajar con la bananera cortando y juntando fruta en campo Tacamiche. En el día laboraba y por la noche tomaba su bicicleta para ir a recibir clases al Instituto Patria.

    Las duras tareas de la finca no le permitieron terminar su educación secundaria, pero las clases que recibió fueron suficientes para abrirle el apetito por la lectura. Gracias a los conocimientos que le dieron los textos sobre movimientos obreros, el sindicato lo nombró secretario de organización en representación de la finca Tacamiche.

    Allí comenzó su lucha a favor de los trabajadores, que le permitió convertirse en un ícono del sindicalismo en la zona norte a través de diferentes cargos que ha ido desempeñando.

    Tuvo una destacada participación como directivo de organizaciones sindicales.
    A sus 72 años de edad continúa en pie de lucha, aunque está consciente que los sindicatos “han sufrido una contracción” por diferentes razones y ya no tienen la pujanza de los años en que él fue secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Tela Rail Road Company (Sitraterco).

    Se siente orgulloso de haber sido uno de los impulsores de importantes proyectos habitacionales para los trabajadores, como la colonia La Paz, de La Lima, mientras fue directivo de la otrora poderosa organización sindical.

    Con esta experiencia, al llegar a la Federación Sindical de Trabajadores Nacionales de Honduras (Fesitranh), como secretario general, consigue desarrollar la colonia Céleo Gonzales, al este de San Pedro Sula.

    Armando (izquierda) junto a su madrastra.
    Como representante de los obreros ha estado sentado al lado de comunistas empedernidos y terroristas como eran los miembros de la Eta en España, pero su pensamiento centrista se ha mantenido inalterable. “Comparto principios con Lenin, pero no todo, tampoco estoy en contra de los gringos, ni alabo todo lo que hacen”.

    No obstante su larga trayectoria como dirigente sindical no se considera una persona acaudalada. Ello lo atribuye a que siempre manejó las organizaciones con las manos limpias. Comenta que estando desarrollando la colonia Céleo Gonzales llegaron un colombiano y un brasileño a ofrecerle financiamiento para el proyecto, lo cual rechazó categóricamente porque sintió que eso olía a lavado de dinero.