Al menos 15 hondureños mueren cada día a causa del hambre, la extrema pobreza y la contaminación del agua, revela hoy un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO.
Un 23 por ciento de los más de siete millones de hondureños sufren desnutrición, mal que afecta principalmente a la zona sur de la localidad de Francisco Morazán, señala el estudio del ente internacional.
Según la investigación, la extrema pobreza, exacerbada por el encarecimiento de la canasta básica, la contaminación del agua y la inaccesibilidad a servicios sanitarios en las zonas rurales agrava esa situación entre comunidades campesinas del país.
El alto costo del maíz ha obligado a la mayoría de los pobladores de los municipios Alubarén, Reitoca, Curarén, La Libertad y San Miguelito, a consumir alimentos alternativos como maicillo, raíces, mangos y chipilín, planta leguminosa de bajas propiedades nutritivas.
Organismos internacionales ya habían anunciado una inminente crisis alimentaria a nivel mundial, generada por el alza de los combustibles y los efectos del cambio climático.
Los ancianos y los niños son los más vulnerables ante la falta de alimentos y de servicios básicos de salud, indica la FAO.
La situación creada por la escalada de los alimentos es insostenible para la población de Honduras, donde la canasta básica de 30 productos para una familia de cinco personas cuesta cinco mil 316 lempiras mensuales, unos 277 dólares, contra un salario mínimo de tres mil 428 lempiras, cerca de 179 dólares.