Unos 22 muertos y 147 hospitalizados se contabilizaban ayer a causa de una masiva intoxicación con aguardiente contaminado con metanol que mantiene conmocionada a la ciudad de León, en el noroeste de Nicaragua, mientras las autoridades de salud y la policía se movilizaban para contener la emergencia.
Las víctimas perecieron entre el domingo y ayer viernes tras ingerir aguardiente procesado de forma artesanal y adulterado con metanol, un tóxico obtenido por destilación de la madera, según especialistas.
Confusión
Otras 147 personas están hospitalizadas con síntomas de envenenamiento, dijo la portavoz del ministerio de Salud, Fátima Mayorga, a la AFP.
Los intoxicados trasladados a Managua, entre ellos un médico que ingirió el letal líquido, fueron sometidos a hemodiálisis, la forma más rápida para eliminar la sustancia tóxica de la sangre de los afectados, indicó Mayorga.
Algunos pacientes permanecían en unidades de cuidados intensivos con pronóstico reservado.
Fuentes no oficiales estimaron que la cifra de muertes es de 26 porque algunas personas murieron en sus viviendas y consideran que el saldo final de esta tragedia podría superar los 40 decesos.
Síntomas
Los pacientes presentan afección en el cerebro, riñones, corazón, nervio óptico y vómitos, entre otros daños provocados por los altos niveles de metanol, según las autopsias practicadas.
Los casos de intoxicación, que inicialmente se focalizaban en dos balnearios de León, se han extendido al área urbana y a otros municipios del departamento del mismo nombre, lo cual mantiene alarmadas a la población y a las autoridades de salud.
Decenas de familiares y curiosos se aglomeraban en las afueras del hospital metropolitano de León para conocer la situación de los afectados, donde se producían dramáticas escenas por los decesos.
El ministerio movilizó desde Managua a personal de enfermería y laboratorios, médicos y estudiantes de medicina para atender la emergencia al hospital Metropolitano de León.
La letalidad del alcohol conocido popularmente como “guaro lija”, distribuido en expendios no autorizados, se agrava porque quienes lo ingieren asocian los síntomas a los efectos del exceso de beber y acuden tardíamente al hospital, cuando hay poco que hacer para salvarles la vida, explicó Mayorga.
Funcionarios de salud y agentes de policía realizaban allanamientos en los locales donde se expende licor para decomisar el aguardiente y en distintos operativos incautaron 18 mil litros de “guaro lija”.
“Quien tome guaro, se muere”, advirtió la ministra de Salud, Margarita Gurdián, en un desesperado intento por persuadir a la población del riesgo de consumir la bebida.
Alerta
En la ciudad de León rige desde el jueves una alerta sanitaria y la prohibición de vender aguardiente no envasado para evitar más muertes por intoxicación.