Tegucigalpa, Honduras.

Al ritmo de reguetón, merengue, salsa y bachata, grupos musicales nacionales y extranjeros ponen a bailar a los miles de visitantes y turistas que llegan a las playas porteñas.

Con música en vivo, propietarios de restaurantes y bares situados frente a la playa municipal pretenden marcar la diferencia y ganar ventaja ante otros destinos turísticos que también son de sol y arena.

Gracias a que la economía del país “ha mejorado y ha aumentado el consumo”, argumentan, los dueños de estos negocios contratan grupos musicales para que amenicen las fiestas durante el día y la noche, hasta la 1:00 am.

En esta playa han abierto operaciones de manera temporal pequeños negocios que venden platos típicos y refrescos.
“La Semana Santa que viene tendremos a la Sonora Dinamita de El Salvador, estará aquí el 30 de marzo. Tendremos a Delicias Tu Orquesta, La Versátil”, ejemplificó Gerardo Sierra, propietario de Arenas Sport Bar, un establecimiento ubicado frente a la playa.

El fin de semana anterior, en Arenas Sport Bar, Los Profesionales y otros grupos musicales pusieron a bailar a jóvenes, que después de darse una zambullida en el mar pagaron la entrada.

“Aquí no solo vienen jóvenes, también personas mayores que deseamos divertirnos”, dijo Antonio Maldonado, un hombre de la tercera edad que llegó exclusivamente a bailar desde San Pedro Sula.

En caso de emergencia, los veraneantes pueden recurrir a la posta de vigilancia a fin de recibir asistencia de los socorristas del Cuerpo de Bomberos, que están uniformados de amarillo y anaranjado.
En la arena

Mientras unos gozan en la fiesta, miles de menores y adultos toman el sol en la arena de esta playa, vigilada por socorristas del Cuerpo de Bomberos y elementos de la Policía Nacional.

Para “evitar problemas”, los socorristas del Cuerpo de Bomberos se acantonan temprano para advertirles a todos los veraneantes que “si no saben nadar que no entren a lo profundo”.

“También les decimos que después de comer deben esperar una hora y media para volver al mar”, dijo Ricardo Pasadas, uno de los diez socorristas. El Cuerpo de Bomberos ha instalado dos postas de vigilancia (una en la playa pública y otra en Cienaguita) y una ambulancia para asistir a cualquier persona en caso de emergencia.

Puerto Cortés tiene dos playas extensas en las comunidades garífunas de Bajamar y Travesía. Desde el centro de la ciudad, en carro tarda aproximadamente 20 minutos en llegar.
En la franja de playa, los comerciantes han instalado sus pequeños negocios para ofrecer alimentos y refrescos y otros productos a los veraneantes que prefieren comprar y no cargar en sus carros.

“Este año hay más movimiento económico. Más personas compran y nos buscan para que les demos una vuelta”, dijo Harin Urbina, quien cobra L40 por llevar al mar a un cliente en una banana inflable. Urbina transporta a seis pasajeros en la banana, y su socio Jorge Hércules por L30 cada persona da un paseo en lancha a 25 pasajeros.

“Este verano está diferente, vemos que hay más tranquilidad y más personas están viniendo a esta playa. Pienso que en Semana Santa esto estará a reventar”, previó Hércules.

Debido a que la cantidad de veraneantes es alta, los domingos, después de mediodía, todos los estacionamientos públicos para vehículos permanecen ocupados. Los conductores se ven obligados a buscar sitios privados para dejarlos.