El Espíritu, el pueblo que vivía al son de los hermanos Valle

La economía de la aldea dependía de la familia que Estados Unidos designó como narcotraficantes.

El Espíritu es una aldea donde la mayoría de la población es de familia humilde.
El Espíritu es una aldea donde la mayoría de la población es de familia humilde.

Florida, Copán, Honduras.

La solvencia económica que reflejan los bienes asegurados por las autoridades hondureñas a la familia Valle en la remota aldea de El Espíritu, Florida, Copán, contrasta completamente con la humildad del resto del pueblo.

Mansiones al lado de pequeñas pulperías, autos de lujo pasando al lado de ancianos caminando con madera en sus espaldas y altos y gruesos muros con portones de cerradura digital parecen pertenecer a un mundo diferente al de las casas comunes, que tienen puertas de madera o llavines normales.

Un equipo de investigación de Diario LA PRENSA se trasladó al ya famoso pueblo, para conocer la realidad en la que se vive tras la incautación de varios bienes a la familia Valle en esa zona por parte del Gobierno de Honduras.

Al dirigirse a El Espíritu por la deteriorada calle de tierra parece que se recorre el camino a una típica aldea empobrecida del interior del país; pero este lugar no tiene nada de común, algo que se vuelve evidente un instante después de entrar.

A unos pocos metros del pueblo hay un cementerio en el que se encuentra un imponente mausoleo, adentro del cual cuelga un fino candelabro plateado.

Ya en la aldea, la calle principal del centro está pavimentada y no hay la pobreza extrema que se encontraría normalmente en una localidad de sus características, pues hay una economía activa en el pueblo, la cual giraba, hasta hace poco más de una semana, en torno a los Valle.

Al caminar por el centro se ven al menos siete grandes viviendas de muros sin parangón en el lugar, algunas de las cuales quedaron a media construcción.

Todas ellas son resguardadas por militares, ya que ahora son propiedades incautadas. Cualquiera pensaría que los habitantes de El Espíritu agradecerían la llegada de las autoridades hondureñas y la huida de la familia Valle, cuyos miembros recientemente fueron denominados como narcotraficantes por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos; pero la realidad es otra: el pueblo quiere que vuelvan.

El motivo es sencillo, la ausencia del adinerado clan en la aldea provocó un inmediato derrumbe de la economía en los casi cuatro mil habitantes en la zona.

Directa o indirectamente, las familias de El Espíritu dependían de la actividad económica o los trabajos que daban los Valle en el pueblo, y aunque los demás habitantes no poseen lujos o excentricidades como sus particulares vecinos, añoran su presencia por el empleo y movimiento de circulante que generaban en la aldea.

Ayer una manifestación en la que participaban jóvenes, adultos y hasta ancianos exigía la retirada de los militares y el regreso de la adinerada familia.

A la población de El Espíritu poco parece importarles los señalamientos que hace el Gobierno de Honduras contra la familia Valle o reportes como el de las autoridades de México en 2013, cuando indicaron que el pueblo era el posible escondite de Joaquín el Chapo Guzmán, el narco más poderoso del mundo que en febrero de este año fue capturado en territorio mexicano.

Las autoridades aún desconocen el paradero de los hermanos Valle que son buscados hasta con drones por la Policía.

“La gente debe estar al margen”: Mayor Santos Nolasco Guifarro, vocero de Fusina

Hasta ahora no hemos tenido reporte de problema por daño de los bienes que están asegurados en El Espíritu.
Es importante enviarle un mensaje a la población que cuando se toma la decisión de asegurar un bien es después de un procedimiento legal.

No es deseo de una institución o persona particular. Se hace una investigación, hay un trabajo planificado y coordinado en el marco de la ley.

Si hay algún ciudadano que se manifieste en contra de estos operativos, corre el riesgo de verse involucrado en un problema legal, porque toda operación de este tipo es para perseguir actividades delictivas.

La gente debe estar al margen y no inmiscuirse contra operaciones del Estado y respetar la ley.

Cuando hay aseguramiento de bienes se toman medidas como en la zona de El Espíritu, adonde desplegamos operativos para proteger los bienes y que no sufran ningún daño porque están en trámite judicial. Mientras tanto, el Estado los está administrando.

Nuestra responsabilidad es mantener siempre la paz y tranquilidad para toda Honduras; pero cuando hay misiones específicas como esta en El Espíritu, nosotros nos dedicamos a asegurar los bienes. El Ministerio Público nos indicará cuánto tiempo estaremos ahí.

La Prensa