22/06/2022
07:11 AM

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A las 9:00 am de este martes iniciará audiencia presencial de Juan Orlando Hernández

La Fiscalía de Nueva York acusa al expresidente de Honduras de tres cargos asociados al narcotráfico y uso de armas.

Nueva York, Estados Unidos.

Para las 9:00 am (hora de Honduras) está programada la segunda audiencia en la que deberá comparecer el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández en Nueva York, cuya justicia lo vincula con el uso de armas y narcotráfico.

Contrario a la anterior audiencia que se llevó a cabo el 22 de abril de manera virtual producto del covid-19, se espera que esta otra se desarrolle de forma presencial en la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

Hernández Alvarado estará frente a frente con el juez Kevin Castel, el togado que en 2021 dictó cadena perpetua más 30 años de cárcel para su hermano Juan Antonio Hernández por similares delitos.

En esta segunda audiencia se prevé que los fiscales presenten superficialmente las pruebas con las que cuentan contra el exmandatario. De igual manera estarán sus dos abogados defensores Raymon Colón y Daniel Pérez, quienes estarán pidiendo el pago de una fianza para que su representado se defienda en libertad.

Retrato de cómo estaba el expresidente Juan Orlando Hernández durante la primera audiencia.

También estarán durante la audiencia miembros de la comunidad judía radicados en Estados Unidos y que tienen una alta influencia a nivel político y social del país. Los rabinos, amigos de Israel, le han demostrado su apoyo al expresidente Hernández e incluso costearán su fianza en caso de que sea aceptada por el juez Kevin Castel.

De igual forma se habilitarán espacios de sala para que la población, básicamente la comunidad hondureña que radica en Nueva York, y personal de medios de comunicación para que puedan presenciar la audiencia.

Ayer lunes la ex primera dama Ana García, sus hijos y Elvira Alvarado, madre del expresidente, recibieron al rabino Yosef Cohen, de quien dijo García, “llegó a nuestro hogar y nos reiteró el apoyo que junto al rabino Mayor de Honduras, Aaron Lankry, están brindando a Juan Orlando en nombre de los miembros de la comunidad judía de Nueva York”.

Se ha conocido que el expresidente, tras la lectura oficial de todos los cargos que se le imputan por parte de la Fiscalía de Nueva York, se declarará no culpable, pasando automáticamente a un juicio, que podría superar el año. La audiencia estaría durando como mínimo una hora y dos horas máximo; se desconoce si estará usando el uniforme de los presidiarios.

Juan Orlando Hernández previo a su partida de Honduras para enfrentar la justicia de Estados Unidos.

Hernández, de 53 años, está acusado de delitos que van desde 2004 a 2022, por los tres cargos siguientes: conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y armas pesadas y conspiración para la posesión de esas ametralladoras y armas. Estos dos últimos delitos pueden merecer la cadena perpetua.

En la anterior audiencia, el exmandatario (2014-2022) mostró una aparente calma, vestía un abrigo acolchado azul y una camisa blanca. La audiencia fue transmitida en circuito cerrado para periodistas (más algunos ciudadanos hondureños que pudieron entrar) en la Corte Federal en Manhattan.

Previo al comienzo de la audiencia, en la que estuvo representado por el abogado Raymond Colón, designado por su familia junto con Daniel Pérez para su defensa, Hernández miraba de vez en cuando a su derecha, donde al parecer había una ventana ya que una tenue luz iluminaba su rostro. En un momento Hernández, aferrado al teléfono a través del cual escuchaba al intérprete, sonrió y tomó un sorbo de refresco.

Con la ayuda del intérprete el exmandatario escuchó del juez Stewart D. Aaron los cargos presentados en su contra por el Gobierno estadounidense. Ante la pregunta del juez, se limitó a decir que conocía los cargos por los que estaba siendo acusado.

El juez también leyó sus derechos al ahora preso: a no incriminarse con sus declaraciones, tener un abogado de oficio o de su elección, tener asistencia consular, entre otros, pero no le preguntó en esa primera sesión de instrucción si se declaraba culpable o inocente.

El fiscal general de Estados Unidos, Merrick B. Garland, ha dicho que Hernández dirigía a Honduras como un “narco-estado”. El expresidente, que antes de que se presentaran cargos en su contra había sido identificado en un documento de la fiscalía de Manhattan como el “CC-4” sin nunca mencionar su nombre y vinculándolo con el narcotráfico, ha reiterado en varias ocasiones que es inocente.

Incluso, antes de ser extraditado grabó un mensaje para los hondureños, que fue dado a conocer en las redes sociales por su esposa Ana García. “Soy inocente, he sido y estoy siendo sometido a un proceso de manera injusta”, indicó.

Hernández culpa de su situación a las acusaciones “en base a mentiras” de los capos de la droga que su gobierno ayudó a extraditar y que buscarían acuerdos con la fiscalía estadounidense para reducir sus penas.

Hernández Alvarado habría contribuido a introducir 500 toneladas de cocaína en Estados Unidos entre 2004 y 2022. La Fiscalía de Estados Unidos lo acusa de recibir “millones de dólares” de cárteles de la droga, entre ellos un millón de dólares del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien cumple cadena perpetua en Estados Unidos, y de crear un “narcoestado” en los ocho años que fue presidente de Honduras.

Los acusadores alegan que el dinero de la droga le sirvió no solo para enriquecerse, a principios de mes las autoridades hondureñas incautaron y aseguraron al exmandatario su casa y decenas de propiedades, productos financieros y otros bienes, sino que sirvió para “financiar su campaña política y cometer fraude electoral” en los comicios presidenciales de 2013 y 2017.

Se desconoce si el exgobernante, que incluso llegó jactarse de los elogios de Washington por la labor de su gobierno en la incautación de drogas y la lucha contra el crimen organizado, podría llegar a algún acuerdo con la fiscalía para ver reducida su pena; pero la justicia estadounidense parece querer enviar un mensaje claro, como ya lo hizo con su hermano, el exdiputado Juan Antonio “Tony” Hernández, que cumple cadena perpetua por narcotráfico en Estados Unidos.