Tegucigalpa, Honduras.
Cantos, alegría, devoción y fe fueron algunos de los ingredientes presentes en la masiva peregrinación, donde unos tres mil jóvenes marcharon en honor a la patrona de los hondureños.
“Cuál es la virgen más guapa, la Virgen de Suyapa”, gritaban los devotos de la Pastoral Juvenil, en el recorrido por los caminos que conducen de El Piligüín a la Basílica Menor.
El Piligüín volvió a ser la casa de la Morenita como hace 269 años cuando Alejandro Colindres y su hijo de ocho años la encontraron.
“Caminen por sus problemas, por sus sueños, sus familias, por sus parejas, sus padres, caminen jóvenes que la madre del señor va a su lado y ella está pendiente de ustedes”, invitó en la oración antes de iniciar los 21.7 km, el sacerdote Juan Hernández.
En el recorrido los jóvenes peregrinos tuvieron la oportunidad de conocer los signos de la misericordia, representados en las estaciones dramatizadas por las 46 comunidades católicas presentes.
Cantos, alegría, devoción y fe fueron algunos de los ingredientes presentes en la masiva peregrinación, donde unos tres mil jóvenes marcharon en honor a la patrona de los hondureños.
“Cuál es la virgen más guapa, la Virgen de Suyapa”, gritaban los devotos de la Pastoral Juvenil, en el recorrido por los caminos que conducen de El Piligüín a la Basílica Menor.
Jóvenes entusiastas rindieron honores a la Virgen de Suyapa.
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“Caminen por sus problemas, por sus sueños, sus familias, por sus parejas, sus padres, caminen jóvenes que la madre del señor va a su lado y ella está pendiente de ustedes”, invitó en la oración antes de iniciar los 21.7 km, el sacerdote Juan Hernández.
En el recorrido los jóvenes peregrinos tuvieron la oportunidad de conocer los signos de la misericordia, representados en las estaciones dramatizadas por las 46 comunidades católicas presentes.
La peregrinación fue muy concurrida.
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